10.18601/16577175.n29.01

Editorial. Elementos para comprender la investigación contable en Colombia

Mauricio Gómez Villegas1

1 Profesor asociado de la Escuela de Administración y Contaduría Pública de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. Codirector del Grupo de Investigación Contabilidad, Organizaciones y Medioambiente (GICOMA).

DOI: https://doi.org/10.18601/16577175.n29.01


Quisiera iniciar agradeciendo a la editora de Apuntes Contables de la Universidad Externado de Colombia, doctora Marisleidy Alba Cabañas, por su generosa invitación a participar en este editorial, y por el espacio que genera para reflexionar sobre la investigación en contabilidad en el país.

Dicho esto, quisiera precisar que la brevedad y la naturaleza de un Editorial como este no permiten realizar una revisión exhaustiva de las líneas, problemas, ejemplares y resultados de la investigación contable en el país. Cualquier enunciación al respecto en pocas páginas y sin una consideración metodológica rigurosa sería parcial. Asimismo, tampoco es posible un trabajo más sistemático de prospectiva sobre la investigación en la profesión y la disciplina (con vínculos cada vez más inter y transdisciplinarios) en un contexto tan convulso como el actual. Por consiguiente, esta es una apreciación particular basada en la experiencia, las vivencias y los puntos de vista del autor. Mi objetivo es llamar la atención sobre la necesidad de ampliar los referentes para comprender y evaluar la situación de la investigación contable en el país, enfatizando en la importancia de generar un conocimiento que responda a los problemas centrales del campo contable en nuestro contexto social y organizacional.

Existen diversos trabajos desarrollados, especialmente en la última década, sobre el estado de la investigación contable en Colombia (Patiño et al., 2010; Valero y Patiño, 2012; Patiño et al., 2016; Patiño-Jacinto et al., 2021, entre otros). Su énfasis es la exploración y análisis de algunos criterios e indicadores institucionales del Sistema de Educación Superior (SES) y/o del Sistema de Ciencia y Tecnología (SCYT) relacionados con la investigación, tales como los grupos e investigadores registrados, reconocidos y categorizados por Minciencias, la producción académica, las publicaciones en revistas indexadas, las citaciones y el índice H, los rankings, las redes de trabajo, los congresos y los eventos, entre otros. Estos trabajos son importantes porque permiten una aproximación panorámica al campo de estudio. Asimismo, cada vez se documentan más los efectos contraproducentes del abuso en el uso de varias de estas métricas, así como de ciertas métricas abusivas que desdibujan el quehacer de la investigación, poniendo a instituciones e investigadores bajo una presión inadecuada, lo que puede generar comportamientos indebidos y una suerte de irrelevancia de la investigación (Gómez-Morales, 2018). Incluso algunos, otrora promotores de estas políticas y métricas, están realizando críticas parciales de sus efectos, sin identificar el carácter asimétrico-estructural y la economía política de esta forma de categorizar el conocimiento o la investigación que "cuenta".

Considero que una comprensión de la investigación contable en Colombia implica complementar el diagnóstico de la situación actual, basado en indicadores y métricas, a partir de enfatizar algunos aspectos de la dualidad entre la estructura y la agencia que están impactando la investigación contable universitaria en el país. Así, quiero remarcar aspectos de la estructura institucional de la investigación (el cambio socio-institucional en el contexto de la "sociedad del conocimiento" y las presiones sobre los actores del SES y del SCYT) y de la agencia individual o subjetividad de los investigadores (la lucha por un lugar en el campo y la transformación del habitus académico). El Editorial finaliza comentando algunos de los aspectos que considero cruciales para la construcción de "lo común" en la investigación contable, para consolidar nuestra comunidad.

La "sociedad del conocimiento": transformación de la universidad y de la investigación académica

Se señala que fue Peter Drucker el primero en acuñar el término "sociedad del conocimiento" para designar la transformación de las economías avanzadas desde finales de 1960. El texto de Daniel Bell (1973) vendría a dar más forma a la idea según la cual el conocimiento reemplazaría al capital como factor clave de producción en las sociedades postindustriales (Jessop, 2017). Esta transformación social, económica y organizacional implicó diversos procesos, entre ellos la expansión e innovación de las tecnologías de la información y las comunicaciones, la globalización financiera, la relocalización productiva, la transformación de las fábricas en maquilas (como proceso técnico y social), la integración y conformación de grandes oligopolios transnacionales, el declive de la intervención del Estado a favor del bienestar social, entre otros. En este contexto los servicios se tornan centrales para los países desarrollados, y los intangibles se expanden como forma de representación jurídico-financiera de los derechos de distribución-concentración del valor. Por ello la "sociedad del conocimiento" va de la mano de la financiarización, la digitalización y la explosión de los intangibles, donde su expresión contemporánea es la cada vez más publicitada cuarta revolución industrial (Haskel y Westlake, 2018).

En este contexto se presentan las más turbulentas crisis y transformaciones de la universidad en el último siglo2 (Jessop, 2017), y se pone en cuestión su hegemonía como centro de formación profesional y de creación del conocimiento científico y tecnológico, se genera una crisis de legitimidad de la operación universitaria y sus resultados, a la vez que enfrenta una crisis institucional por la forma en que es financiada, organizada y evaluada (De Zubiría, 2006). Esto lleva a que se posicionen otras entidades de formación profesional y continua, múltiples institutos de investigación no universitarios (corporativos y estatales), y que se reclame a la universidad la transformación de sus procesos y "productos" para que se acerque a las formas de operar de las empresas en el mercado. Con todo, en los últimos cuarenta años el SES se ha estructurado a partir de instituciones de mercado, dado que las titulaciones y la investigación se convierten en productos rentables que permiten "generar" valor que actores concretos entran a disputar. De esa forma las políticas, la estructuración y la financiación del SES y del SCYT cambian y entran actores multinacionales a operar funciones (docencia e investigación) que por varios siglos se entendieron como misionales y propias de la universidad.

Esto es lo que explica el proceso internacional de concentración y privatización, por ejemplo, de las casas editoriales de revistas académicas, de las bases de indexación, y la captura y transformación de ciertos "mecanismos" utilizados para evaluar la "calidad" de las contribuciones científicas. Una compañía multinacional de biotecnología y consultoría en innovación, como Claravite3, es ahora propietaria de la Web of Science, una de las principales bases con medición del factor de impacto que determina la ciencia que "cuenta". Listando las grandes editoriales privadas que hoy controlan las revistas más reputadas en diversos campos, entre ellos el contable, se evidencia la concentración y el oligopolio4. Todo esto genera un proceso complejo de "extracción del valor" en el que las universidades y los académicos deben pagar para acceder a las bases de datos o a los artículos que se deben citar para que sus propias contribuciones "cuenten"; los profesores deben aportar gratuitamente su esfuerzo como autores, evaluadores o editores, muchas veces financiando su labor con recursos públicos o de las familias de los estudiantes de las instituciones a las que pertenecen; y, en no pocos casos, los investigadores deben pagar para que sus contribuciones se publiquen o para que sean de acceso público.

El mercado opera de forma razonablemente adecuada para productos y servicios privados; no obstante, en presencia de productos o servicios que son de una naturaleza distinta, tales como los bienes públicos y cuasi públicos, surgen fallos5. Los bienes y servicios vinculados a la democracia, la civilidad y el bienestar común no operan bien bajo las condiciones de mercado y del sistema de precios, porque diluyen nuestro vínculo común, reproducen la segregación o la exclusión y profundizan la inequidad (Sandel, 2016). Esta es la situación de la educación y la investigación académica, e incluso buena parte de la investigación científica. Si la educación y la investigación académica se regulan por el sistema de precios, entonces el proceso de aprendizaje con textual, la formación ciudadana, el ciclo de generación del hallazgo y la innovación, la calidad y el compromiso con los problemas contextuales, la verdad, el bienestar general y el Saber como "bien común" se ven comprometidos.

La educación, la ciencia y la tecnología modernas siempre han estado vinculadas al proyecto técnico-racional del capitalismo, pero antes ese vínculo buscaba transformar las condiciones materiales del mundo productivo y social. En cambio, cuando la investigación se organiza como un mercado en sí mismo, lo que se busca es más productos, consumidos esencialmente por académicos (y a veces ni siquiera por ellos, pues basta con ver la disminución en la asistencia a la frenética cantidad de eventos académicos, la falta de lectura de los trabajos y artículos que se publican, etc.) o por consumidores de tránsito (como los estudiantes) generando rentas para actores concretos. Los impactos en el mundo social y organizacional se ven restringidos, generando un vacío de relevancia (Flyvbjerg, 2006). Todo este proceso viene siendo estudiado por diferentes perspectivas como la del Capitalismo Académico (Jessop, 2017) o la del Capitalismo Cognitivo (Vercellone, 2013).

Estos elementos son centrales para entender la acelerada transformación de la investigación contable en, aproximadamente, los últimos quince años en Colombia. La institucionalización de la investigación exigida por las políticas y normas del SES y del SCYT ha impulsado logros importantes, muchos de ellos fruto de esfuerzos individuales, pero sin conseguir dinámicas o procesos estructurales para la consolidación de la comunidad académica y para que esta se articule más con la solución de problemas sociales y organizacionales. Desarrollar capacidades humanas e institucionales para resolver problemas debería ser el centro de los esfuerzos, pero esto toma tiempo y no es lo que miden los indicadores. Este espacio es insuficiente para abordar todos los argumentos, pero invito a los lectores a pensar en las políticas de sus instituciones que, por las métricas, se concentran en el corto plazo. Solo señalo un punto: investigar no es publicar, puesto publicar es un subproducto de la investigación. Un problema de investigación relevante no se logra abordar en los periodos institucionales asignados mayoritariamente a los proyectos de investigación y a las mediciones: un año; asimismo, la publicación de resultados de calidad no se ajusta a tales periodos (lo que, junto con otros factores, ha impulsado el mercado de publicaciones predatorias).

Para cerrar este punto, en cuanto al nivel estructural, el entramado institucional ha confundido las políticas y los fines de la ciencia y la tecnología con las métricas y los indicadores (Gómez-Morales, 2018). Al mismo tiempo, se ha reproducido una relación asimétrica entre nuestros países y aquellos en etapa postindustrial, llevando a que la formación de capacidades institucionales y humanas para el desarrollo de ciencia y tecnología en nuestro contexto sea secundario o irrelevante para las propias élites. Quizás se incrementen las publicaciones en JCR o SCOPUS, el número de profesores doctores (por cierto, cada vez en peores condiciones contractuales), o el número de eventos, pero se mantiene una capacidad estructural muy limitada para responder a los problemas socio-contextuales y organizacionales. Con ello reproducimos formas de extractivismo epistémico (Grosfoguel, 2016). Todo esto no significa que, por ejemplo, no debamos publicar en tales revistas, sino que no debemos reducir el conocimiento válido, ni la investigación, a esos tipos de publicación; asimismo, la construcción del intelecto general (general intellect) o el conocimiento común de acceso público y cosmopolita debe superar la práctica isomórfica de vestirse de internacional, lo que implica dejar el conocimiento cerrado, aunque institucionalmente bien "valorado" (Maniglio, 2018).

El campo académico y la transformación del HABITUS

Buscando explicar las relaciones complejas para superar la división binaria entre estructura y agencia, el sociólogo Pierre Bourdieu (2000; 134) particularizó el concepto de habitus, señalando que: "… es a la vez un sistema de esquemas de producción de prácticas y un sistema de percepción y valoración de las prácticas. Y, en los dos casos, sus operaciones expresan la posición social en la cual se han constituido". En el contexto del campo académico esto significa que los profesores universitarios realizan distinciones por medio de esquemas de prácticas (habitus) que les permiten incorporarse, mantener y disputar las posiciones en el campo; allí interactúan con sus capitales simbólicos y culturales, a veces alcanzando formas de capital económico (Bourdieu, 2008). No obstante, la distinción central del campo académico recae en el prestigio, el reconocimiento y la centralidad en el campo.

La estructuración del SES y del SCYT a partir de la dinámica de mercado ha generado una cultura del desempeño basada mayoritariamente en incentivos, aunque no únicamente, monetarios. Por ello las métricas se tornan centrales para medir, evaluar y premiar el desempeño (Muller, 2019). Este es uno de los principales impulsores del reduccionismo de la investigación a mera publicación y, sobre todo, a la publicación que "cuenta". Esta cultura engendra una mentalidad concreta: hacer por premios o por pagos (Gendron, 2015). Todo este proceso transforma las prioridades, las subjetividades y, por tanto, el habitus de los académicos.

El nuevo habitus implica una preocupación menor por los problemas centrales del conocimiento y del contexto y, en cambio, otorga mayor importancia a las formas de publicación y de posicionamiento en el campo. Importan menos los procesos, los tiempos para "metabolizar" el conocimiento y para construir el re-conocimiento de y con los otros, y se busca establecer nuevos cánones, por ejemplo, centrados en el rendimiento de las citas, muchas de ellas construidas a partir del cálculo estratégico o la gestión de la identidad de grupo, antes que fruto de la construcción social del conocimiento, del compromiso con la réplica o con la falsación científica. Este habitus implica una centralidad en la visibilización y gestión de la propia carrera profesional, y una preocupación marginal por la relevancia, el rigor e incluso la "verdad". El nuevo habitus otorga un aura de superioridad a los rankings, los cuartiles o los índices, antes que a la sustancia misma de los problemas abordados, los procesos de investigación y sus resultados. Por supuesto, este cambio no debe verse como una decisión inmoral del individuo, sino como un proceso performativo en el cual las métricas y prioridades transforman las prácticas, constituyendo las subjetividades y reforzando así las estructuras. Por supuesto, existen agentes que conocen la dinámica social de las métricas y entran en el juego de gestionar su desempeño (Muller, 2019).

La investigación contable en Colombia está enfrentando el riesgo de transformar el habitus académico con efectos inconvenientes. Pese los importantes esfuerzos de muchos años por construir una cultura y un ambiente propicios para la investigación (entendida como construcción de conocimiento que problematiza la realidad contextual), las presiones institucionales están impulsando prácticas centradas en el desempeño individual de corto plazo, en la "alianza estratégica" y en la mentalidad de pagar por hacer. Muchos jóvenes doctores han conseguido su titulación no por un proyecto institucional, sino gracias a un esfuerzo personal, incluso con endeudamiento. Y el mercado académico local no está reconociendo salarios que permitan generar condiciones de bienestar y de retribución por tales inversiones. En ese contexto las estructuras de incentivos a la publicación son el camino (cuando existen en las instituciones) para complementar los ingresos; en otras ocasiones la publicación es el requisito para simplemente mantener contratos anualizados con ingresos por debajo del promedio. Asimismo, la lucha por la centralidad (que es consustancial a los campos académicos) en el marco del nuevo habitus induce a prácticas complejas que limitan, en lugar de potenciar, la investigación transformadora y la cultura académica de debatir, replicar y (de)construir.

Como coletilla a este punto, invito a los lectores a pensar en la forma en que somos evaluados y categorizados por Minciencias (esto, por supuesto, trasciende el campo contable). Cada investigador incorpora la información en una plataforma electrónica (CvLac-Gruplac) con algunos complejos soportes (documentos). Luego un modelo algorítmico6 define en qué categoría está el investigador y el grupo. Ahora bien, como académicos sabemos que uno de los procesos más complejos es la evaluación de las capacidades y la calidad intelectual de los otros. La evaluación por pares es determinante en la construcción del habitus académico. La evaluación siempre es un proceso complejo, no exento de conflicto, en especial cuando se ve como un premio o un castigo; no obstante, la evaluación es la base del re-conocimiento del otro. Hoy por hoy hemos naturalizado que las mediciones y categorías de Minciencias (antes Colciencias) hablan de nuestras calidades como académicos, sin haber sido evaluados integralmente por nuestros pares. Esta es una muestra de la relación compleja entre estructura y subjetividad en la sociedad del conocimiento.

Elementos para la construcción de "lo común" en la investigación contable en Colombia

Reconozco, valoro y celebro los avances que los y las investigadoras contables hemos conseguido en el país. No obstante, es conveniente remarcar la necesidad de no reducir la evaluación del camino recorrido, y de los logros, a las métricas institucionalizadas, y menos focalizar nuestros esfuerzos futuros en una gestión por medio de los números. Necesitamos más evaluación estructural y con textual de lo que estamos logrando para enfrentar los problemas sociales y organizacionales de nuestro contexto, para incrementar la capacidad, calidad e integridad de nuestros egresados y para profundizar nuestra comprensión de la contabilidad y de su rol económico, social, cultural, político, organizacional e institucional.

Por ello considero que es clave desarrollar las capacidades humanas e institucionales de investigación, las cuales no se agotan con las titulaciones, ni de magíster ni de doctorado, sino que reclaman el arduo proceso de formación en lectura analítica, integradora y crítica, no solo de la literatura académica, sino también de la realidad contextual7 (la identificación de los problemas del contexto). La lectura crítica y la capacidad de integración no siempre son directamente proporcionales a las titulaciones alcanzadas, sino que reclaman procesos de formación extracurricular de largo aliento, así como de cierta disposición "agónica" de los sujetos frente a la comprensión de la realidad. Se requiere cultivar esta sensibilidad y ello demanda procesos y disciplina.

Necesitamos más y mejor investigación empírica, desde diversas perspectivas ontológicas, epistemológicas y metodológicas, buscando abordar los datos, las realidades, los contextos, las organizaciones, los actores y las comunidades. Necesitamos construir conjuntamente mejores fuentes de información, consolidar bases de datos, y/o socializar los mecanismos de acceso colectivo a ellas. Esto, por supuesto, va más allá de los académicos, pero sin nuestra participación o presión no será factible construir y socializar dichas fuentes.

Luego requeriremos ir más allá de la investigación centrada en los informes o los reportes, lo cual reclamará cada vez una mejor comprensión de las organizaciones y sus actores, de sus procesos sociales e institucionales y de un mayor compromiso con la contrastación del informe contra las prácticas. Lo que implica fortalecernos metodológicamente, tanto en la comprensión profunda de los métodos cuantitativos (superando la idea de neutralidad de las cifras) como en el dominio riguroso de los métodos de construcción de sentido cualitativos. Todo ello nos llevará a superar los discursos centrados en las normas o estándares, y pondrá el acento en los procesos y resultados concretos de las organizaciones.

Requerimos más diálogo cualificado, basado en el debate y la (de)construcción. Necesitamos espacios especializados de taller para la co-construcción, donde nuestros avances de investigación por subdisciplinas, campos o problemas de investigación nos permitan trascender la tradicional presentación, para vivir el proceso de contra-poner y contra-argumentar; necesitamos testear nuestros hallazgos y someterlos a la evaluación de otros. Al mismo tiempo, requerimos espacios que nos permitan socializar, compartir y discutir las metodologías, los procesos de investigación, los métodos y los hallazgos de las y los colegas. Y es indispensable articular más nuestras investigaciones con las organizaciones, y comunicar nuestros resultados a los diversos grupos de interés. Como he señalado en otros espacios, estamos en mora de construir una sociedad académica de contabilidad en el país, o una asociación de profesores de contaduría pública (Gómez-Villegas, 2013).

Y, solo por la limitación de espacio, finalizo señalando que requerimos construir más comunidad a partir de defender el conocimiento y la investigación académica como bienes comunes que se producen, buscando con ello construir una sociedad más sustentable y un desarrollo humano incluyente, participativo, deliberativo y democrático.


Notas

2 Asistimos a una profundización de estos cambios con la pandemia de la Covid-19.
3 "We are a global leader in providing trusted insights and analytics that accelerate the pace of innovation. Building on a heritage going back more than a century anda half, we have built sorne of the most trusted brands across the innovation lifecycle, including Web of Science, Cortellis, DRG, Derwent, CompuMark, CPA Global and MarkMonitor". https://careers.clarivate.com/creative/about-us/.
4 https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negocio-redondo_129_2096515.html.
5 Por ello se intentan simular mercados a partir de la estandarización, el benchmarking, los rankings, las métricas, etc. (Muller, 2019).
6 Algunos dirán que esto es "objetivo", bajo la falsa sensación de que el algoritmo es neutral y evita el juicio experto de personas que podrían estar "sesgadas"; en la misma vía que se señala que el factor de impacto o las métricas son intrínsecamente objetivas (Muller, 2019).
7 Por supuesto, en un mundo como el actual, el contexto tiene dimensiones glocales (Robertson, 2003).


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