Estudio de casos

10.18601/16577558.n27.07

Líbano: vecino indispensable para los refugiados de Oriente Medio*

Lebanon: An Indispensable Neighbor for the Refugees of the Middle East

Víctor De Currea-Lugo**

* Agradezco los comentarios hechos al presente trabajo por Juan Sebastián Brizneda.
** PhD, América Latina Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid. Docente, Universidad Nacional de Colombia, Colombia. [decurrea@yahoo.com].

Recibido: 25 de junio de 2017 / Modificado: 1 de noviembre de 2017 / Aceptado: 20 de noviembre de 2017

Para citar este artículo:

De Currea-Lugo, V. (2018). Líbano: vecino indispensable para los refugiados de Oriente Medio. OASIS, 27, 113-128. DOI: https://doi.org/10.18601/16577558.n27.07


RESUMEN

El conflicto armado sirio ha producido una grave crisis humanitaria con repercusiones en los países vecinos, especialmente en Líbano. No hay cifras exactas, pero los estimados indican que más de un millón de refugiados sirios han llegado a Líbano. Además, como fenómeno particular, parte de los refugiados palestinos que vivían en Siria también se han desplazado hacia Líbano, donde hay campamentos de palestinos por lo menos desde 1948. El presente artículo estudia la dinámica diferenciada de estas dos poblaciones en territorio libanés y sus condiciones actuales, basándose principalmente en entrevistas a refugiados sirios y palestinos.

Palabras clave: conflicto sirio, refugiados palestinos, acción humanitaria, migración, Líbano.


ABSTRACT

The Syrian armed conflict has produced a serious humanitarian crisis with repercussions in neighboring countries, especially in Lebanon. There are no exact figures, but estimates indicate that more than one million Syrian refugees have arrived in Lebanon. In addition, as a particular case, part of the Palestinian refugees living in Syria have also moved to Lebanon, where there are Palestinian camps since at least 1948. This article studies the differentiated dynamics of these two populations in Lebanese territory, their current conditions, based primarily on interviews with Syrian and Palestinian refugees.

Key words: Syrian conflict, Palestinian refugees, humanitarian action, migration, Lebanon.


INTRODUCCIÓN

Entre bajos precios del petróleo, varios conflictos armados (Siria, Palestina, Irak, Yemen) y terrorismo islamista (Al-Qaeda, Daesh, Al-Nusra), líderes mundiales, organizaciones internacionales y Organizaciones No Gubernamentales han centrado su atención en Oriente Medio. Solo en Siria, Irak y Yemen se han registrado casi la mitad de las muertes a causa de la guerra en todo el mundo en los últimos años (CICR, 2017).

Sin reparar en las causas por las cuales estallaron las guerras en Siria y Palestina, estos conflictos han ocasionado muertos, desplazados y refugiados. Muchos palestinos son refugiados desde 1948 y otros tantos sirios desde 2011, siendo comparables sus realidades en los países receptores.

Líbano, con tan solo 10.000 kilómetros cuadrados y más de 4 millones de habitantes se ha convertido, proporcionalmente, en el territorio con mayor número de refugiados en el mundo. Allí están alrededor de 450.000 palestinos (UNRWA, 2014) que fueron expulsados de sus tierras por Israel y, de igual forma, han ido llegando más de un millón de sirios1 que huyen del conflicto armado.

El presente texto contará con un marco conceptual que clarifique las categorías de víctima y de refugiado. Para hacer un análisis de la situación de los refugiados palestinos y sirios en Líbano, se utilizarán entrevistas realizadas en Siria, reportes de organizaciones en el terreno y otras miradas académicas en busca de describir y analizar las condiciones de los refugiados. Al describir las experiencias de los palestinos y sirios que buscaron refugio en Líbano, se identifican tendencias que permiten visualizar su situación, lo que es el objeto del presente artículo.

MARCO CONCEPTUAL: LA DEFINICIÓN DE REFUGIADO

Según el derecho internacional, se entiende como refugiado aquella persona que: a) tenga "fundados temores" b) a ser perseguida c) por "motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas", d) se encuentre por fuera del país de su nacionalidad e) "y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país"2.

La primera característica explora dos elementos, uno objetivo (fundados) y uno subjetivo (temores). Para evaluar el primero se tiene en cuenta la situación objetiva del país de procedencia del solicitante (guerra civil, disturbios, violaciones sistemáticas de derechos humanos, etc.), y para lo segundo se parte del principio de buena fe y se otorga el beneficio de la duda, por cuanto la valoración "objetiva" del miedo de una persona es altamente discutible, máxime cuando el grado de miedo puede variar de una persona a otra bajo las mismas circunstancias.

La segunda característica es que la persecución debe ser potencialmente hecha por autoridades del Estado. En caso que derive de particulares, tal persecución debe ser tolerada por el Estado o suceder en un contexto en que este niegue la protección debida.

En el caso sirio, no solamente se trata de la violación de derechos hecha por parte del Gobierno, sino que las acciones de sus aliados (Irán, Hizbollah y los paramilitares shabiha 3) están ampliamente documentadas, tanto en su nivel de violencia como en la complicidad estatal4. Es innegable la situación objetiva de Siria, consecuencia del nivel de violencia política por parte del Estado, sus paramilitares (los shabiha), los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS), los grupos filo Al-Qaeda como Al-Nusra y el Estado Islámico, los combatientes de Hizbollah, los agentes iraníes, las milicias kurdas, y toda una larga lista de expresiones armadas. Es decir, hay causas objetivas para huir de Siria.

En relación con los motivos de persecución, estos deben ser entendidos de la manera más proteccionista posible. Al analizar la persecución por razones de raza y nacionalidad, se debe recordar que en raza se incluyen etnias y minorías, y en nacionalidad los grupos étnicos y lingüísticos.

Ahora, con el aumento de las tensiones entre colectivos de diferente naturaleza (entre suníes y chiíes o entre kurdos y árabes), en un país como Siria, donde a veces más que "ciudadano de" la población se identifica como "perteneciente a" tal o cual grupo, las razones para buscar protección, fuera del país, aumentan.

Pero en el caso palestino esta definición no aplica; no por falta de hechos, sino porque el derecho internacional de los refugiados excluyó a los palestinos dado que ya eran atendidos por una agencia específica de las Naciones Unidas: la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). El artículo 1-D de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados dice que:

Esta Convención no será aplicable a las personas que reciban actualmente protección o asistencia de un órgano u organismo de las Naciones Unidas distinto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Cuando esta protección o asistencia haya cesado por cualquier motivo, sin que la suerte de tales personas se haya solucionado definitivamente con arreglo a las resoluciones aprobadas sobre el particular por la Asamblea General de las Naciones Unidas, esas personas tendrán ipso facto derecho a los beneficios del régimen de esta Convención.

Los refugiados palestinos no tienen, entonces, exactamente un lugar "especial" en el derecho internacional (Akram, 2002), sino que dependen para su asistencia de un organismo especial. Pero estas consideraciones no niegan su carácter de refugiados sino los beneficios jurídicos a que tienen derecho. No en vano la agencia UNRWA se denomina oficialmente: para "los refugiados de Palestina" (aunque no haya una P en sus siglas)5.

Si usáramos las características objetivas y subjetivas con las que hemos definido que una persona es refugiada siria, los hechos históricos y las pruebas documentales y testimoniales nos llevarían a afirmar que, en el caso palestino, dichos requisitos también se cumplen. Pero, además, UNRWA tiene una definición propia acerca de quién es, de acuerdo con su mandato, una persona refugiada:

Son considerados por UNRWA como "Refugiados de Palestina" aquellas personas residentes en Palestina entre junio de 1946 y mayo de 1948, que perdieron sus hogares y sus medios de vida como resultado de la guerra Árabe Israelí de 1948. Los descendientes de estos refugiados también tienen los mismos derechos para la Agencia, que atiende a aquellos refugiados que viven en las cinco zonas de operaciones en las cuales actúa (franja de Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria) (UNRWA España, s. f.).

Vale resaltar la consideración de que: "Los descendientes de estos refugiados también tienen los mismos derechos para la Agencia", lo que explica que: "el número de refugiados de Palestina ha pasado de 914.000 en 1950 a más de 4,7 millones en 2009, debido al crecimiento natural de la población" (UNRWA España, s. f.).

CONTEXTOS

Los palestinos de 1948

Sin los refugiados no se puede entender el drama palestino. Son centrales en la historia del conflicto, en su agenda, en su solución y en la situación actual. Resulta significativo que cuando se pregunta a un palestino por su origen suele responder con el lugar de donde era su familia en 1948, y rara vez con el lugar donde vive hoy en día o, incluso, el lugar de nacimiento.

Entre 1947, con la aprobación de la Resolución 181 del Consejo de Seguridad (el Plan de Partición del territorio palestino) y 1948 (con el fin del mandato británico sobre Palestina y de la declaración unilateral del Estado de Israel) se dio la Nakba o catástrofe del pueblo palestino. Villas y ciudades palestinas fueron arrasadas por el ejército israelí, lo que produjo más de 700.000 refugiados: un tercio se refugió en Cisjordania, otro en Gaza y un último entre Jordania, Siria y Líbano. Después, la guerra de 1967 produjo aproximadamente 500.000 nuevas víctimas, entre refugiados y desplazados.

Los refugiados palestinos constituyen casi un tercio de la población refugiada del mundo, algunos de ellos viven en 58 campos de refugiados distribuidos en Cisjordania, Gaza, Jordania, Líbano y Siria. La mitad de los refugiados palestinos son menores de edad, hijos y nietos de los expulsados de 1948.

La atención por parte de la comunidad internacional a los refugiados palestinos está asignada a UNRWA. Pero el mandato de UNRWA está limitado a la asistencia humanitaria, con limitaciones a la protección legal de los refugiados y, así, al problema del refugio se responde desde lo humanitario, desconociendo las causas del conflicto y una solución acorde con el derecho al retorno (Nabulsi, 2003).

Cuando alguien de UNRWA intenta garantizar los derechos de los palestinos, se enfrenta a la censura israelí. El jefe de UNRWA (entre 1996 y 2005), Peter Hansen, no fue ratificado por Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, debido a presiones de Israel y de Estados Unidos. Este último amenazó con afectar sus aportes a UNRWA si Hansen era renovado en el cargo (Shamir y Harel, 2004).

Siria era el único país (antes del conflicto armado de 2011), donde los refugiados palestinos gozaban de casi todos los derechos (excepto el derecho al voto). En Líbano, las condiciones en los campos de refugiados repiten la misma imagen de abandono -año tras año-, y los controles militares del ejército libanés alrededor de los campos de refugiados les recuerdan su condición de extranjeros. La mayoría de los 450.000 palestinos que viven allí siguen en condición de apátridas bajo serias limitaciones de movimiento, acceso a empleos y a la propiedad privada6.

Desde el punto de vista legal existe claramente el derecho al retorno7, derecho que ha sido refrendado una y otra vez, por lo menos en una decena de resoluciones de la ONU. La Resolución 194 dice que: "debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares…" (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1948).

Israel argumenta que en los Acuerdos de Oslo (1993) no hubo mención de la Resolución 181 y, además, no acepta su responsabilidad en el origen del asunto de los refugiados, tampoco considera refugiados a las víctimas de la Guerra de los Seis Días de 1967. Más allá de estas consideraciones, Israel rechaza el derecho al retorno por el peligro demográfico que eso conlleva, peligro que representa una amenaza al proyecto sionista de apropiación de toda la histórica palestina.

Sobre el asunto de los refugiados ya no se habla de una solución justa sino que se pone el acento en una nueva expresión: "solución realista", expresión usada por el expresidente estadounidense George W Bush, en una carta dirigida a Ariel Sharon en abril de 2004. "Realista" no significa otra cosa que la tendencia a asumir el asunto de los refugiados como una cosa del pasado que debería por tanto relativizarse en las negociaciones para un futuro en paz.

El conflicto de Siria

La crisis de Siria está en curso, por tanto, todo análisis no deja de ser, por definición, preliminar; pero no por ser algo temporal resulta menos valioso. Y una de las situaciones más urgentes es su crisis humanitaria (De Currea-Lugo, 2017). Los números cambian cada día, pero más allá de lo estadístico, en Siria han echado raíces una serie de prácticas y de consecuencias, especialmente contra la población civil, que no pueden desconocerse. Es preocupante que muchos análisis insisten en los impactos regionales de la crisis o los balances de poder de los diferentes actores, olvidando (deliberadamente o no) tanto las agendas locales que alimentaron las protestas inicialmente pacíficas en 2011, como la dramática situación humanitaria.

En 2011, en la ciudad sureña de Dara, iniciaron movilizaciones del pueblo sirio. Más allá del incidente de los grafitis de los niños, las Revueltas Árabes, de la mano de la insatisfacción con las medidas económicas y políticas de Bashar Al-Assad, fueron las causas de que los sirios protestaran en las calles. Y la respuesta por parte del Gobierno no fue acorde con las demostraciones pacíficas, sino que se reprimieron con violencia. Sin embargo, la represión funcionó como un catalizador para que, a lo largo del país, en ciudades importantes como Homs, Hama y Alepo se protestara y cada vez con más fuerza.

La represión rápidamente escaló en la militarización del país y la sistemática violación de derechos humanos. Como reacción, un sector de los militares frustrados con la situación desertó y creó el Ejército Libre Sirio. Así se dio inicio a la guerra civil en Siria, que años después sigue produciendo resultados humanitarios catastróficos.

La guerra abrió espacio para que países de la región y del mundo aprovecharan para intentar perseguir sus intereses. Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita, Irán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, entre otros, alimentaron con armas, dinero y bombardeos el conflicto.

La intensidad con la que se peleó la guerra, en principio, llevó a que el país entero entrara en ella, ya fuera creando su propio grupo armado o uniéndose a uno ya establecido. Se dice que en Siria hay alrededor de 1.500 grupos opositores alzados en armas, de todo tipo de ideologías y persiguiendo objetivos divergentes (Zuhur, 2015).

En Siria, como si fuera la joya de la corona, ningún bando parece mostrar la voluntad de ceder o de buscar la paz. Con el paso de los años se ha convertido en una guerra de vencer o morir, donde el que no quiere hacer parte de la misma debe huir. Se estima que más de la mitad de los sirios, entre 50-55 %, ha tenido que desplazarse de su hogar. En 2013 se dio la escalofriante cifra de que cada 15 segundos un sirio se convertía en refugiado (ACNUR, s. f.).

Según ACNUR, en marzo de 2016 había 4.815.868 refugiados sirios. Solamente en Líbano, como se mencionó, un país de aproximadamente 4 millones de habitantes, había 1.067.785 refugiados registrados provenientes de Siria; es decir casi el 25 % de la población8.

El conflicto sirio ha representado un gran impacto en la economía libanesa, y ha generado pérdidas económicas que se estiman en más de 17 mil millones de euros, de 2011 a 2017 (Sancha, 2017)9. El Gobierno libanés le ha pedido a la comunidad internacional un apoyo más significativo para que el país no entre en crisis. Cabe destacar que de los tres países que más reciben sirios, el Líbano es en el que más rápido crece la población refugiada (Hajj, 2016). A pesar de esto, los refugiados llaman la atención de los líderes mundiales sola y casi que exclusivamente cuando los sirios tocan a la puerta de los países europeos.

Lo paradójico es que el Líbano no es firmante de la Convención de los Refugiados de 1951, y se considera a sí mismo como un país de tránsito y no un país que integre a las personas en busca de refugio. Por este motivo, entre otros, es que el Estado libanés se ha negado a una verdadera integración de los refugiados en el país (OXFAM, 2017).

SITUACIÓN ACTUAL

Aunque las cifras son dramáticas, Líbano logra sobrevivir sin caer en el caos. Además de los refugiados, este pequeño país enfrenta sus propios demonios, los heredados de quince años de guerra civil y los problemas actuales, fruto de graves problemas de gobernabilidad. Aun así, Líbano se convierte en una posibilidad para la población siria que huye de la guerra.

Para la atención de refugiados hay una serie de dispositivos: los del sistema de la ONU, los del Gobierno libanés y los de las organizaciones humanitarias. Esta red de asistencia ha tenido grandes desafíos, incluyendo la propia coordinación entre las agencias. En 2015, se formuló el "Plan de respuesta de la crisis libanesa", con debilidades en la respuesta a las zonas urbanas, donde precisamente está la mayoría de refugiados (Boustani etal., 2016).

Desde Líbano se tiene la percepción de que los sirios están pasando por una situación similar a la que vivió el país en tiempos pasados, con un gran escepticismo frente a las fuerzas políticas: "Los libaneses hemos sido divididos por agendas de otros, de gente de afuera, así mismo le está pasando hoy a los sirios" según Fadlallah Hassouna, presidente de la Asociación para el Desarrollo del Pueblo y la Naturaleza, quien también afirma que Siria podría dividirse en cuatro o cinco países (entrevista personal con el autor, mayo de 2017).

Por otro lado, el sur del Líbano se ha visto bastante afectado por las dinámicas de la guerra en Siria, no solo en cuestiones de refugiados, sino en que los mismos libaneses se han inmiscuido en dinámicas bélicas: "No hay ningún pueblo en el sur de Líbano que no tenga jóvenes que hayan muerto en la guerra siria", sostiene Hassouna. En ese orden de ideas, temas como la radicalización de la población son un riesgo al que se han enfrentado las diferentes ONG en territorio libanés.

Una de las tácticas que usan es hacer que los jóvenes escuchen a excombatientes que hablan contra la guerra. Las voces de las madres (y sus dolores) son un argumento de mucho peso para los jóvenes, más que las voces de los padres. Hassouna recuerda a un muchacho, de nombre Bashir, que a pesar de todo se iba a ir a la guerra, pero cambió de parecer luego de varias reuniones y de escuchar a excombatientes. Otro de nombre Hassan, que se opuso a ser reclutado por Hizbollah. Pero no siempre esto es exitoso.

La guerra en Siria y la ocupación de Palestina han tenido consecuencias negativas a tal punto que a ojos de los refugiados se está nublando la posibilidad de un futuro en su país de origen. Lo que terminaría en que se queden en Líbano de manera no transitoria: "estamos perdiendo una generación de sirios por la guerra", afirma Ali Sandeed, trabajador humanitario nacido en Siria, de abuelo palestino y habitante de Yarmouk, campo de refugiados palestinos en Siria (entrevista personal con el autor, mayo de 2017).

Los refugiados, en busca de conservar y preservar su seguridad, no están exactamente pensando en quedarse en el Líbano para toda la vida, sino que así como el Estado libanés se ve a sí mismo, lo ven como un país de tránsito, dando por hecho que existe un tercer país, o el mismo retorno a su país de origen. El 28 % de los sirios y el 23 % de los palestinos en Líbano quieren estar allí temporalmente o hasta que los respectivos conflictos acaben. En ese caso, se cree que el traslado a un tercer país (especialmente en Europa) les garantizará la seguridad (Boustani, Carpi, Gebara y Mourad, 2016).

Refugiados palestinos en Libano: dos veces refugiados

Desde 1948 hay palestinos en varios campos de refugiados en diferentes ciudades libanesas: doce campos oficiales y seis no oficiales (BADIL, s.f). Uno de ellos es el campo de refugiados de Burj El Barajneh, ubicado en la capital. Allí sobreviven, oficialmente, más de 20 mil palestinos, a lo que se suman otros tantos sirios, los que en promedio (según entrevistados locales) tienen más hijos por familia que los palestinos. Hay hasta cuatro familias sirias viviendo en un cuarto.

Además, en Siria hay alrededor de 450.000 refugiados palestinos de 1948, de los cuales más del 95 % (430.000) están en una situación altamente vulnerable y necesitados de ayuda humanitaria (UNRWA, 2017). Por esto, más de 32.000 de estos refugiados palestinos inicialmente en Siria huyeron a Líbano por la guerra de 201110.

Los campos de refugiados en Líbano, desde su inicio, han tenido poco espacio, lo que se ha agravado con el aumento de la población, década tras década. La infraestructura de la vivienda y los limitados servicios básicos hacen la vida muy difícil.

El Gobierno libanés no reconoce plenos derechos a los palestinos. Por ejemplo, los médicos palestinos (K. Mohwech y A. Harub11, entrevista personal con el autor, mayo de 2017) solamente pueden ejercer con la población refugiada; en total hay 88 profesiones cuyo ejercicio en Líbano les está vetado. Incluso, para arrendar una vivienda por fuera de los campamentos de refugiados, los palestinos necesitan hacerlo a través de un ciudadano libanés y no de manera directa. Además, no se les reconocen completamente los estudios que los palestinos realicen o hayan realizado.

Un solo refugiado palestino (Hassan, entrevistas personal con el autor, mayo de 2017), de 49 años, contó los siguientes hechos históricos que resumen buena parte de la historia palestina en Líbano: su abuelo salió hacia el sur del Líbano donde vivió un par de años, cuando Israel expulsó a cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948; después se radicó en el campo de refugiados palestinos de Burj El Barajneh; allí nació Hassan y de allí mismo salió hacia Libia, junto con su familia, durante la guerra civil del Líbano, pues en 1982, el ejército israelí bombardeó su casa. En 2006, Hassan y sus vecinos sufrieron de nuevo los bombardeos de Israel que derrumbaban edificios. Hassan no estaba en Líbano (pero sí algunos de sus familiares más lejanos) en el otoño de 1982, cuando Israel apoyó a las milicias maronitas en el genocidio contra miles de civiles palestinos en el campo de refugiados de Chatila.

Refugiados sirios en Libano

Las víctimas dentro de Siria sobreviven en un contexto de total, deliberado y sistemático irrespeto a la protección debida de civiles y de las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Con el paso de los meses, el aumento de las hostilidades y el fracaso de las propuestas de paz han incrementado no solo el número de muertos y heridos, sino la crueldad de la guerra: desde violencia sexual hasta el uso de armas químicas, pasando por el confinamiento de poblaciones, torturas, detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales (HRW, 2015).

Los refugiados son la mayor fuente de preocupación de los países vecinos de Siria, no principalmente por razones humanitarias, sino por el impacto político y social que conlleva el inmenso flujo de refugiados hacia Turquía, Jordania y, especialmente, hacia Líbano.

Se observan mecanismos de adaptación: hay palestinos que están alquilando sus sitios de residencia en los campamentos para con esos recursos poder alquilar una mejor vivienda fuera de los campos. En ese caso, recurren a algún conocido libanés que los ayude con la documentación. Por otro lado, los sirios pueden pagar esos alquileres en los campos de refugiados a través del dinero que reciben de Naciones Unidas. Hay diferentes circuitos, como la renta de vivienda, los recursos económicos dados por la ONU a los refugiados terminan incorporándose a la economía libanesa.

En Sidón, por ejemplo, en los sótanos de un gran parqueadero viven varios centenares de sirios. En unas muy pequeñas habitaciones hay más de 250 familias, la mayoría provenientes de Baba-Amr, un sector de la ciudad de Homs. Las instalaciones son en arriendo, pagado por las organizaciones que les apoyan. Los cuartos tienen un solo espacio pequeño entre 9 y 12 metros cuadrados para toda una familia. Esto evidencia el hacinamiento en que viven los refugiados. El suministro de servicios básicos es precario, incluido el de agua potable.

Algunos de los refugiados trabajan en la construcción, que es de los pocos oficios que los sirios pueden realizar sin violar la ley libanesa. Las mujeres se dedican a cuidar de sus familias, pues hay pocos trabajos para ellas. Los cientos de niños que hay allí, en Sidón, apenas tienen espacio, pero no tienen los niveles de conflictividad que se observarían en otras sociedades, pero en todo caso hay tensiones interfamiliares menores (observación directa y entrevistas a refugiados sirios con el autor, mayo de 2017).

Hay otros refugiados sirios que viven en zonas rurales, con el permiso de los dueños, quienes les dan cobijo a cambio de su trabajo en el campo. Solo en las afueras de Sidón hay alrededor de 20 sitios donde funciona esta dinámica de trabajo. Están en el Líbano desde 2012, y esperaban regresar a los pocos meses; ahora duermen en tiendas de plástico (observación directa y entrevistas a refugiados sirios con el autor, mayo de 2017).

Y un tercer grupo de familias visitado vive en un edificio (el building Ozqil), de más de 100 apartamentos, arrendado por Naciones Unidas. Son todos suníes que vienen de la ciudad de Hama. Allí tienen aulas de clase para los 350 niños y niñas refugiados.

Salud y educación

El Ministerio de Educación libanés, en principio, abrió las puertas de los colegios públicos para los niños sirios refugiados. En un comienzo se les ha dado la posibilidad de compartir con los niños libaneses en el horario escolar regular. De la misma forma sucede con los refugiados palestinos que aunque lleven más tiempo en su condición de refugiados, solo un niño de cada cinco familias puede acceder a la escuela (Andersen, 2016).

En 2013 se inició el programa: "Reaching all children with education in Lebanon". Este procura ayudar a los niños con el transporte entre las instalaciones educativas y los hogares. Según cifras de ACNUR, más de 470.000 niños sirios fueron registrados entre los 3-17 años (Andersen, 2016). Este esfuerzo depende principalmente de los donantes internacionales. Y a pesar de los esfuerzos, se estima que entre 250.000 y 300.000 niños siguen sin estar en una institución educativa.

En el caso palestino, UNRWA provee escuelas gratuitas para los refugiados; existen 67, junto a algunos centros vocacionales. Sin embargo, este servicio es para escuela elemental, pues jardines infantiles solo se ofrecen en el sector privado. El real problema que encuentran los refugiados palestinos para acceder a la educación es el de poder terminar los estudios. Solo el 61 % avanzan a secundaria, el 12 % se gradúan del colegio y el 6 % son profesionales (Finnish Immigration Service, 2016, p. 29).

En términos de salud, aunque existen cinco hospitales y 27 centros de salud, en los campos de refugiados solo se puede obtener atención primaria, ya que la atención secundaria y terciaria se debe buscar por fuera. Aquellos que proveen los servicios de salud para los refugiados son UNRWA y las ONG. Solo el 5,5 % de los palestinos puede tener un servicio de salud privada, ya que es bastante costoso; el resto dependen de lo que las organizaciones puedan brindarles.

En el caso de los sirios, la situación es prácticamente la misma, pero el donante es distinto. En este caso la responsabilidad de brindar Atención Primaria en Salud recae en ACNUR. A pesar de lo anterior, es recurrente que haya partos en casa; mientras los tratamientos ortopédicos y de enfermedades crónicas como cáncer son nulos. En un estimado se dice que el 20 % de los refugiados podría tener trastornos mentales por lo vivido en la guerra, pero para poder ser asistidos deben ir al sector privado que, para los refugiados, es casi imposible de pagar (Finnish Immigration Service, 2016, p. 29).

Un estudio sobre la oferta de servicios de salud a refugiados en Líbano muestra que estos se encuentran con un sistema altamente burocratizado y fragmentado, con deficiencias para hacerle seguimiento adecuado a los pacientes, deficiente en infraestructuras y falto de recursos, lo que deja por fuera de los cuidados de salud a muchos refugiados sirios (Lebanon Support, 2016).

Hay un hospital particular percibido como espacio de confluencia de los diferentes tipos de refugiados que hay en Líbano, es el hospital de Haifa, en el campo de refugiados palestinos de Burj El Barajneh, en Beirut, campo al que han llegado miles de refugiados sirios. Este hospital se mantiene gracias al apoyo de la Media Luna Roja. Es un hospital modesto, aunque tiene 40 camas y servicios especializados. Además de los motivos usuales de consulta, les preocupan los bajos niveles de nutrición infantil. Allí atienden tanto a refugiados palestinos como a los recién llegados de Siria (K. Mohwech y A. Harub, entrevista personal con el autor, mayo de 2017).

Este hospital, creado en la década de 1970, nació como un dispensario para personas discapacitadas. Paso a paso, gracias a la ayuda internacional, se fue convirtiendo en un hospital con servicios especializados. En la guerra civil del Líbano (1974-1989) se vio continuamente enfrentado a atender heridos de guerra. Cuando en 1982 se perpetró la masacre de Sabra y Chatila, de civiles palestinos por parte del ejército de Israel y las milicias cristianas, los servicios médicos jugaron un papel importante atendiendo sobrevivientes en los sótanos.

En la guerra de 2006, entre Israel y Hizbollah, este y otros hospitales pusieron sus recursos y su personal al servicio de las víctimas. Parte de sus tareas fue apoyar los centros donde había desplazados internos por la guerra. Hoy atienden en promedio entre 200 y 300 pacientes hospitalizados por mes y 100 pacientes ambulatorios al día.

Con la llegada de refugiados sirios ha aumentado la demanda de servicios. La política del hospital, dice el doctor Khalil, es atender a todas las personas que lo requieran, independientemente de su capacidad de pago y del color de su pasaporte.

ALTERNATIVAS

Un estudio mostró que uno de los adelantos positivos de los refugiados fueron sus alianzas con organizaciones locales e internacionales para el desarrollo de nuevas destrezas, más allá de las diferencias políticas y religiosas (El Gantri y El Mufti, 2017). Este caso, presentado a continuación, es solo un ejemplo.

En el caso de Siria, la mayoría de cabezas de familia de los refugiados son mujeres sirias. Los hombres se han quedado peleando en su país, están en las cárceles o muertos. Hay iniciativas de autogestión que van más allá de las contribuciones de las organizaciones internacionales a los refugiados registrados. Por ejemplo: algunas mujeres se han organizado a fin de generar proyectos productivos y garantizar el sustento de sus familias. Esto se observa en la organización Syrian Anamel, cuyo nombre significa: "La punta de los dedos", cuya sede queda entre Sidón y Beirut, que produce ropas y comida típica siria.

La directora de la organización, junto con otras mujeres, había creado organizaciones de caridad en Siria para apoyar a los pobres antes de la guerra. Entre 2011 y 2013, volcaron esa experiencia para apoyar a los desplazados dentro de Siria, y fue ese acumulado el que les permitió organizarse en el exilio (directora y trabajadores de la ONG Syrian Anamel, entrevistas personales con el autor, mayo de 2017).

Una de las alternativas para mejorar las condiciones de los refugiados en el Líbano, sin depender enteramente de las ayudas de la comunidad internacional o del Gobierno libanés, es apoyar estas iniciativas que emplean a los refugiados, dándoles ingresos. Esto permitiría que los mismos refugiados puedan sostenerse y ser autosuficientes.

Esto no significa dejar de lado las obligaciones del Gobierno libanés para abonar unas mejores condiciones de los refugiados en su territorio, garantizándoles sus derechos económicos, sociales y civiles.

Sin embargo, esto no quiere decir que los gobiernos y las organizaciones donantes dejen de proveer recursos económicos a las poblaciones sirias y palestinas afectadas. De igual modo, aunque sea complejo, los demás Estados y las organizaciones internacionales deben presionar y buscar que las partes puedan llegar al final de los conflictos.

CONCLUSIONES

El drama humanitario de los refugiados requiere respuestas que, infortunadamente, como en otros conflictos, no dependen de lo humanitario, sino que nacen desde lo político. Es decir, las preguntas relacionadas con la asistencia humanitaria pueden tratar de resolverse de manera inmediata por medio de planes, proyectos y acciones de las ONG, pero las salidas definitivas y estructurales corresponden a los Estados.

Uno de los problemas es la mirada a corto plazo del Gobierno libanés (Berti, 2017), y una respuesta reducida a la asistencia. Aun así, la ayuda humanitaria presenta varios desafíos, como es el caso de la coordinación interinstitucional, las debilidades del Gobierno libanés, las trabas burocráticas, etc. (Boustani et al., 2016, pp. 38-40).

Líbano ha sido un país receptor de personas en búsqueda de refugio desde 1948, en el caso de los palestinos. Los refugiados palestinos no están cubiertos por la Convención de 1951, ni por el Protocolo de 1967 debido a que son refugiados que ya estaban bajo la protección de una agencia de Naciones Unidas, UNRWA. Esto, más que un problema administrativo es un problema jurídico, debido a que los refugiados palestinos, bajo la óptica de UNRWA, tienen derecho a la asistencia, pero no tienen derecho a las garantías jurídicas que sí tendrían otros refugiados, como los sirios.

Sobre la presencia de sirios en Líbano hay que aclarar que esto no es una novedad, como tampoco la presencia de libaneses en Siria; de hecho, muchas familias están a ambos lados de la frontera. Sin embargo, el conflicto sirio incluye un nuevo elemento: la migración por razones no sociales ni económicas, sino políticas; además de una dimensión cuantitativa mucho más alta.

Se observa que existe una expresa prohibición legal de constituir campos de refugiados sirios después de la experiencia palestina, lo que han hecho son pequeños refugios. Por ejemplo, se ha visto el alquiler de edificios, donde se adaptan los sótanos para que ellos vivan allí. Pero la idea de campo de refugiado que se instaló para el caso de los palestinos no se aplica para los sirios, precisamente, porque al día de hoy los palestinos en campos de refugiados son un problema crónico que incluso pesó en la guerra civil del Líbano.

Llama la atención que a pesar de que nacen de conflictos diferentes y separados en el tiempo -la guerra de 1948 y la guerra de 2011-, hay aspectos comunes que comparten los palestinos y los sirios en territorito libanés: su condición de refugiados. Las dos comunidades enfrentan el riesgo de la discriminación, la falta de papeles, las restricciones laborales, las dificultades para alquilar vivienda, la posibilidad de que se les reconozcan sus títulos académicos, etc.

Asimismo, las dos comunidades terminan entremezclándose en una situación social, política y jurídica más compleja. En 1948, los palestinos buscaron refugio en todos los países vecinos. Uno de estos fue Siria, que décadas después vive una guerra civil, y esos mismos refugiados palestinos por la guerra de 1948 deben escapar de Siria en 2011 hacia territorio libanés, casi que en una dinámica de "doble refugiado".

La aceptación o el rechazo de los refugiados dependen, también, de lo que pese en el imaginario de cada persona el papel de sirios y palestinos en la guerra civil del Líbano (1974-1989). La postura frente a los refugiados también está relacionada con la fe religiosa de la persona en cuestión, tal como se expresó en algunas de las entrevistas realizadas. Sin duda, el balance demográfico entre cristianos y musulmanes se ve afectado por la llegada de miles de refugiados, pero este tema sobrepasa los alcances del presente texto.

Sin embargo, no se observa un aumento de las tensiones entre comunidades por razones políticas o religiosas, sino fundamentalmente por acceso a servicios básicos, que ahora han disminuido por el aumento del número de personas (Finnish Immigration Service, 2016, p. 29).

A pesar de las limitaciones jurídicas y sociales que hay, existen ejemplos de construcción de alternativas económicas, tal como se mencionó en el caso de las mujeres y su organización Syrian Anamel. Pero también hay encuentros en mercados informales por un lado, como es el caso de los taxistas, y de circuitos ilegales, como las redes de prostitución. Estas opciones de mercado informal se hacen más complejas porque el Líbano se considera a sí mismo solo como un país de tránsito y no como un país de refugio, negándoles de esta manera una real integración a los refugiados o la protección efectiva de sus derechos.

Finalmente, las estadísticas mostradas a lo largo del trabajo dan cuenta de que las condiciones de los refugiados en Líbano, aun con sus diferencias en estatus jurídicos y políticos, son precarias. El acceso a la educación no es garantizado, ni el sistema de salud existente es garantía de atención para aquellas personas que lo necesitan. Para mejorar la situación, como recomendación, es necesario que el Gobierno libanés auspicie políticas que integren a los refugiados al mercado laboral de manera legal, y que la comunidad internacional continúe con sus ayudas económicas, que son de lo que la mayoría de refugiados sobreviven.


NOTAS

1 Un millón corresponde al número de refugiados sirios registrados por Naciones Unidas pero, en la realidad, el número puede variar entre 1,5 y 2 millones, dependiendo de la fuente (UNHCR, 2017).
2 Ver, en general, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Para la interpretación presentada de la Convención nos basamos en ACNUR (1992), especialmente en la primera parte: "Criterios para determinar la condición de refugiado".
3 Palabra árabe traducida usualmente como "fantasma" y que se usa para denominar a los grupos ilegales de civiles armados al servicio del Gobierno sirio y que cuentan con el apoyo del Ejército.
4 Testimonios recogidos por el autor en entrevistas con refugiados sirios en la frontera con Turquía, junio de 2012; Líbano, 2013; Jordania, 2016 y Líbano, 2017.
5 En rigor, el nombre otorgado en español, según la Resolución 302, sería Organismo de Obras Públicas y Socorro a los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1949).
6 Sobre la situación de los refugiados palestinos en el Líbano, ver Masalha (2003, pp. 55-60).
7 La base legal del derecho al retorno de los refugiados palestinos está clara en la Resolución 194 (III) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, además en la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (Naciones Unidas, 1965, art. 5, d, II) y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Naciones Unidas, 1966, art. 12, 4).
8 Población refugiada y su ubicación. Datos recogidos por ACNUR el 31 de agosto de 2016.
9 Datos del Banco Mundial, citados en un artículo de Sancha (2017, marzo 31).
10 Este número puede ser mayor pues solo corresponde a los palestinos provenientes de Siria que se han registrado en UNRWA. Otras fuentes los cifran en 53.000 (UNRWA, 2017).
11 Médicos del hospital de Haifa, campo de refugiados de Burj El Barajneh, Líbano.


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