10.18601/16577558.n35.19

Realismo / Idealismo: un debate que sigue vigente

Reseña de libro

Power, S. (2020). The education of an idealist: a memoir. Dey St., an imprint of William Morrow. Nueva York: HarperCollins Publishers [Winner of the Pulitzer Prize].

María Teresa Aya Smitmans*

* Magíster en ciencia política. Coordinadora académica Maestría en Asuntos Académicos / docente Universidad Externado de Colombia, Bogotá (Colombia). [maria.aya@uexternado.edu.co]; [https://orcid.org/0000-0003-1456-2779].

Recibida: 9 de junio de 2021 / Aceptada: 11 de junio de 2021

Para citar esta reseña: Aya Smitmans, M. T. (2022). Realismo/Idealismo: un debate que sigue vigente. [Reseña del libro: Power, S. (2020). The education of an idealist: a memoir. Dey St., an imprint of William Morrow, Nueva York: HarperCollins Publishers] [Winner of the Pulitzer Prize]. OASIS, 35, pp. 367-369. DOI: https://doi.org/10.18601/16577558.n35.19


En relaciones internacionales hablar de idealismo es hablar de lo improbable, de una utopía. Sin embargo, Samantha Power en su libro La educación de un idealista, ofrece una visión del idealismo que lo hace ver como una posibilidad real en el siglo XXI. Su libro describe la transformación en una diplomática, una persona cuyo trabajo era tomar decisiones para el gobierno de Obama, de una idealista joven e intransigente en su defensa de los derechos humanos. Cómo equilibrar el idealismo que la apasiona con el realismo intrínseco de quienes trabajan en Washington es el desafío que enfrenta la autora cuando llega a trabajar con Obama.

Sin embargo, y a pesar de los ejemplos de resiliencia del idealismo, el libro nos muestra que ese equilibrio es, si no imposible, muy frágil.

A través del recuento de sus memorias idealistas de cuando era joven y sus decisiones pragmáticas como asesora del Consejo Nacional de Seguridad y embajadora ante las Naciones Unidas, Power describe no solo sus propias experiencias sino también el tejemaneje de las decisiones políticas internacionales en el seno de Estados Unidos de 2008 a 2016. El libro es un recuento de las tensiones inherentes al sistema internacional entre el actuar de acuerdo con las máximas de la gobernanza global y sus normas y el actuar de acuerdo con la conciencia frente al sufrimiento humano. En este caso, más que un equilibrio entre el idealismo y el realismo, se busca un equilibrio entre las normas de gobernanza y la conciencia del idealista.

POWER LA IDEALISTA

Una de las bases del idealismo en el sistema internacional son los derechos humanos. Para Power debe existir un nexo entre estos y la política exterior de un país. Para la autora, la manera en que los Estados tratan a su población tiene un impacto directo en su seguridad nacional (p. 227). Sin embargo, el libro muestra una tensión continua y fuerte entre priorizar los derechos humanos y la seguridad estatal tradicional. Esta tensión no es nueva al siglo XXI, lo novedoso del libro son los ejemplos que la autora da del gobierno de Obama cuando trata de buscar un puente entre seguridad nacional y derechos humanos. Entre estos, la conversación de Obama con Ban Ki Moon sobre la crisis en Darfur en 2009 (p. 232) y la redacción del discurso de aceptación del premio Nobel de Paz; un discurso que recoge las contradicciones filosóficas entre la guerra y la paz (p. 270).

El idealismo tiene también raíces en los catorce puntos de Wilson. La acción colectiva, el desarme y una diplomacia abierta y transparente son algunas de las cuestiones principales del idealismo wilsoniano. Para Power, estos principios se reflejan, entre otros, en el Acuerdo Nuclear con Irán en 2015 (p. 460). Este último, se pierde con el gobierno de Trump y no ha sido fácil volver a negociarlo lo que muestra la fragilidad de los acuerdos basados en el ideario wilsoniano. No obstante, la autora no se rinde y sostiene en su libro que si bien el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones, hacerse el ciego frente a los problemas humanitarios de hoy es peor, es un atajo garantizado al mismo infierno (p. 489).

POWER Y LA GOBERNANZA GLOBAL

Las Naciones Unidas representan el ejemplo clásico de la gobernanza global y, para Power, quien creció académica y laboralmente a la sombra de los genocidios en los Balkanes, la idea de trabajar en la ONU representaba la oportunidad para motivar a los Estados Unidos a participar en operaciones en contra de genocidios y violaciones de derechos humanos tales como la situación en Libia. También, para responder a los retos del sistema internacional tales como el ébola y declarar que una emergencia sanitaria puede ser una amenaza a la paz y seguridad internacional. Sin embargo, la realidad le mostró a Power una organización compleja y donde los intereses de los países no siempre se alinean con el ideal de derechos humanos, como en el caso de Siria. Para la autora, Siria es una de las razones principales para escribir el libro; representa la encrucijada entre lo que cree y hace una activista y lo que cree y hace un tomador de decisiones al interior del gobierno (p. 8); entre el idealismo y el realismo.

ALGUNAS REFLEXIONES

Cien años después de los catorce puntos de Wilson y de la aparición del primer debate entre idealistas y realistas, Samantha Power recoge las dudas y frustraciones de los idealistas del siglo XXI y no son tan distintas. Tampoco lo son las limitaciones que enfrenta como embajadora para desarrollar una agenda en pro de los derechos humanos. El libro es el reflejo de la búsqueda de armonía entre realidades e ideales vistos a través del prisma del poder y de la falta de este. Es entender que en el mundo va a haber guerras y seguir trabajando por la paz (Obama, p. 271).

En palabras de la autora, el libro es una historia del idealismo: de dónde viene, cuáles son sus desafíos y por qué debe aguantar y perdurar (p. 9); es la historia del primer debate de las teorías de relaciones internacionales y cómo este sigue vigente no solo en la academia sino también en la práctica de la política exterior.