DIAGNÓSTICO TURÍSTICO DE SAN MIGUEL IXTAPAN (TEJUPILCO, MÉXICO): OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS PARA EL DESARROLLO DEL TURISMO RURAL
TOURISM DIAGNOSIS OF SAN MIGUEL IXTAPAN (TEJUPILCO, MEXICO): OPPORTUNITIES AND CHALLENGES FOR THE DEVELOPMENT OF RURAL TOURISM
Daniel de Jesús Contreras
Doctor en Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales por la
Universidad Autónoma de México
Centro Universitario UAEM Temascaltepec
México
[ddejesusc@uaemex.mx]
Carmen Alondra Ugarte Benítez
Licenciada en Turismo del Centro Universitario UAEM
Temascaltepec
Operadora turística independiente
México
[alondra_ugarte@outlook.com.ar]
Carlos Rubén Aguilar-Gómez
Doctor y magíster en Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales por la
Universidad Autónoma del Estado de México
Centro Universitario UAEM Temascaltepec
México
[craguilarg@uaemex.mx]
Para citar el artículo: Contreras, D., Ugarte, C., & Aguilar-Gómez, C. (2025). Diagnóstico turístico de San Miguel Ixtapan (Tejupilco, México): oportunidades y desafíos para el desarrollo del turismo rural. Turismo y Sociedad, XXXVII, pp. 203-226. DOI: https://doi.org/10.18601/01207555.n37.08
Fecha de recepción: 10 de septiembre de 2024 Fecha de modificación: 3 de octubre de 2024 Fecha de aceptación: 1 de marzo de 2025
Resumen
El turismo es considerado una alternativa para la diversificación económica de los espacios rurales; sin embargo, su implementación requiere la evaluación de sus potencialidades. En este artículo se presentan los resultados de un diagnóstico turístico realizado en la localidad de San Miguel Ixtapan, que tuvo como objetivo analizar las condiciones necesarias para la implementación de actividades de turismo rural como una forma de impulsar el desarrollo local. El proceso metodológico se fundamentó en siete etapas: (a) exploraciones básicas territoriales; (b) análisis del entorno turístico; (c) análisis de los factores que inciden en el estado de los recursos; (d) exploraciones socioturísticas de la demanda; (e) análisis de empresas turísticas; (f) gobernanza; y (g) diagnóstico situacional. Los resultados evidencian que la localidad cuenta con recursos naturales y culturales excepcionales; no obstante, carece de servicios básicos y de infraestructuras para desarrollar actividades turísticas, entre otros aspectos. Se concluye que es viable implementar el turismo rural a mediano o largo plazo, pero que primero se debe trabajar en mejorar las condiciones de vida de la población local.
Palabras clave: turismo rural, diagnóstico turístico, espacios rurales, desarrollo local.
Abstract
Tourism is regarded as a potential avenue for economic diversification in rural regions; however, its implementation necessitates a thorough evaluation of its prospective benefits. This paper presents the findings of a tourism diagnosis conducted in the community of San Miguel Ixtapan, with the objective of assessing the prerequisites for implementing rural tourism activities to promote local development. The methodological process was structured across seven stages: (a) basic territorial explorations, (b) analysis of the tourism environment, (c) analysis of factors affecting the state of resources, (d) socio-tourism explorations of demand, (e) analysis of tourism enterprises, (f) governance, and (g) situational diagnosis. The results suggest that the community possesses exceptional natural and cultural resources; however, it lacks fundamental services and infrastructure to accommodate tourism, among other aspects. The study's findings indicate that the implementation of rural tourism is both viable and sustainable in the medium and long term. However, it is imperative to prioritize the enhancement of the local population's living conditions as a prerequisite for the successful integration of rural tourism.
Keywords: rural tourism, tourism diagnosis, rural areas, local development.
1. Introducción
Las transformaciones ambientales y socioeconómicas de los espacios rurales están propiciando la búsqueda de nuevas alternativas de desarrollo que garanticen la sostenibilidad de los recursos y el empoderamiento de las comunidades. Este escenario reconoce la diversidad de actividades y usos no tradicionales que pueden tener cabida en el medio rural, como el turismo, la agroindustria y la construcción de espacios de ocio (Gaudín & Padilla, 2023). Es decir, se plantea el turismo como una herramienta para la diversificación económica y cultural de los espacios rurales, capaz de agregar valor a la producción agropecuaria y generar alternativas de empleo no agrícola (Samper et al., 2023).
En el marco de la nueva ruralidad, se cree que el turismo puede contribuir al desarrollo de las comunidades rurales (Cruz, 2024). Sin embargo, otras posturas advierten sobre los impactos negativos de una actividad mal planificada (Ramírez et al., 2023). Al respecto, Sandoval et al. (2017) sugieren que la ordenación territorial endógena y participativa podría ser una alternativa para mitigar los efectos adversos del turismo rural. En este sentido, la implementación del turismo en los espacios rurales requiere el conocimiento de sus condiciones sociales, económicas, ambientales, de infraestructura y servicios para determinar si tienen vocación turística. La planificación consiste, precisamente, en un proceso mediante el cual se analizan diversas variables con el propósito de conocer las posibilidades de desarrollo turístico en un destino (Osorio, 2006).
La primera etapa de la planificación turística es el diagnóstico, con el cual, de acuerdo con Ricaurte (2009), se establece y evalúa la situación de un destino en un momento específico. Por su parte, Armijos (2012) menciona que el diagnóstico es la base para diseñar experiencias turísticas, ya que implica el desarrollo de un estudio minucioso de las características del lugar y de la demanda de ese destino o producto turístico. Además, la autora considera que el éxito del diagnóstico dependerá de la calidad de los datos recopilados, así como de los objetivos trazados y del enfoque propuesto. En suma, en esta etapa se evidencian los problemas actuales del destino y se evalúan los recursos, las condiciones de la población y las actividades productivas que esta realiza (Adame-Martínez & Henkel-Reyes, 2012). Sobre la base de dicha evaluación, se determina la posibilidad de implementar actividades turísticas o reorientar los proyectos relacionados con este sector.
La literatura académica sobre diagnósticos turísticos aplicados a recursos, productos y comunidades es abundante. A título de ejemplo, se señalan los trabajos de los siguientes autores: Espín et al. (2018), quienes realizaron un estudio de la parroquia Palacio Real (Chimborazo, Ecuador) con el propósito de evaluar un producto de turismo comunitario; Lapo et al. (2019), que analizaron el sistema turístico de Zaruma (Ecuador) para conocer el dinamismo de los elementos internos y el estado actual de su actividad turística; Enríquez et al. (2020), quienes examinaron el sistema turístico -y sus subsistemas- del cantón Pedro Vicente Maldonado (Ecuador) con el objetivo de identificar su potencial turístico y definir estrategias de acción que beneficiaran su desarrollo; y, finalmente, la investigación de Varona-Leyva y Vega-De la Cruz (2022), que evaluaron el potencial del municipio de Báguanos (Cuba) con miras a implementar un plan de desarrollo turístico.
En el caso de México, destaca el diagnóstico de Pérez-Ramírez y Contreras (2017), orientado a la implementación del ecoturismo comunitario en Ixtlahuaca; el de Rojas-Morales et al. (2021), enfocado en la evaluación de los atractivos turísticos culturales de Zongolica, Veracruz; el de Medina et al. (2020), con miras a la innovación y reestructuración del corredor turístico de Bahía de Banderas; y el de Díaz et al. (2023) para promover el desarrollo local y diversificar las actividades económicas por medio del turismo en un municipio del Estado de México. En general, tanto a nivel nacional como internacional, se destaca la utilidad del diagnóstico para la planificación del turismo en comunidades que buscan el aprovechamiento de sus recursos, o bien para la reingeniería de productos y servicios turísticos que mejoren la competitividad de los destinos.
En San Miguel Ixtapan, localidad del municipio de Tejupilco, Estado de México, se ha intentado desarrollar el turismo rural a partir del aprovechamiento de la cultura local y mediante diferentes actividades, como la visita a una zona de salinas milenarias. En efecto, la localidad cuenta con diversos recursos naturales y culturales que pueden emplearse de manera favorable para el desarrollo turístico de la zona. Sin embargo, los intentos por promover el turismo han sido desarticulados e insuficientes, debido, principalmente, a que no se ha llevado a cabo un diagnóstico que permita conocer las condiciones reales para su puesta en marcha. Por lo anterior, el objetivo de este trabajo consiste en analizar las condiciones necesarias para la implementación de actividades de esta modalidad turística como una forma de impulsar el desarrollo local en la población referida.
2. Marco teórico
El turismo rural se ha consolidado como una importante alternativa para dinamizar la economía de los espacios rurales y valorizar el patrimonio local (Ramírez et al., 2023). Esto se debe, por un lado, a la creciente demanda de espacios naturales, abiertos y poco poblados, situación que se acentuó durante la pandemia por COVID-19 (Silva, 2022). Por otro lado, es resultado del impulso de políticas públicas para reactivar el desarrollo rural y fomentar las actividades productivas tradicionales -como la agricultura- y los productos de calidad (Tirado & Hernández, 2019).
El informe presentado en 2023 por la Organización Mundial del Turismo (UNWTO, por sus siglas en inglés) sobre los alcances del turismo en el desarrollo rural confirma esta tendencia: la mayoría de los Estados miembros de la UNWTO consideran que el turismo es una prioridad para el desarrollo de los espacios rurales y la promoción de su patrimonio. Por ello, el turismo rural tiene el potencial de estimular el crecimiento económico y el cambio social de estos espacios mediante la creación de empleos, la mejora de la calidad de vida de sus habitantes y la conservación de sus recursos naturales y culturales (UNWTO, 2023).
En el caso de Europa, los programas LEADER constituyen una de las principales vías de promoción del desarrollo de los espacios rurales por medio del turismo, que concede importantes subsidios dirigidos a la diversificación y al fortalecimiento de la economía rural (Silva, 2022). En el contexto mexicano, el impulso al turismo rural ha cobrado forma, principalmente, mediante programas conducidos por el Estado y orientados a la inversión, la apertura de pequeños comercios y la capacitación de las comunidades. Sin embargo, los apoyos han sido marginales comparados con los otorgados a otros tipos de turismo (Garduño et al., 2009); es decir, esta modalidad turística no es una prioridad en las políticas de desarrollo rural (Sandoval et al., 2017). A pesar de ello, existen diferentes iniciativas locales que ofrecen productos y servicios turísticos en el ámbito rural, y que demuestran su capacidad para dinamizar el desarrollo de los territorios incluidos. Una de ellas es la red de organizaciones de la Sierra Norte de Oaxaca, que incorpora iniciativas de turismo rural comunitario (Majuelos & Arjona, 2024). Otro caso representativo es el de los centros ecoturísticos localizados en pueblos indígenas de la selva Lacandona (Chiapas), en cuya oferta destacan experiencias en torno a la vida de estos pueblos y al contacto con la naturaleza (Mendoza-Ontiveros & Islas, 2021).
Las distintas realidades en las que se desarrolla el turismo rural abren la posibilidad a múltiples interpretaciones y definiciones. La UNWTO (2019) define el turismo rural como
(…) un tipo de actividad turística en la que la experiencia del visitante está relacionada con un amplio espectro de productos vinculados con las actividades de la naturaleza, la agricultura, las formas de vida y las culturas rurales, la pesca con cañas y la visita a lugares de interés. (p. 35)
Desde la perspectiva de esta organización supranacional, el turismo rural se enfoca en la experiencia del turista a partir de elementos preexistentes que definen el carácter rural de los territorios. Estos elementos se encuentran estrechamente ligados a las actividades productivas tradicionales.
En este sentido, llama la atención que la concepción de ruralidad de la UNWTO (2019) se fundamente en la baja densidad de población y en la persistencia de las actividades tradicionales (agricultura y silvicultura). No obstante, como se sostiene en el marco de la nueva ruralidad, la economía rural se compone de actividades diversas, entre las que destacan los servicios. Además, los núcleos poblacionales son cada vez más complejos (Gaudín & Padilla, 2023).
Por su parte, Baltazar y Zavala (2015) proponen una definición ampliada del turismo rural, no constreñida a criterios político-administrativos o demográficos:
Aquella actividad que implica viajar o visitar las áreas rurales (en sentido amplio) con finalidades múltiples, no limitadas a las siguientes: permanecer o pernoctar, comer o consumir (alimentos o bebidas o algún otro servicio), participar (en actividades o festividades locales culturales o de cualquier tipo), practicar (algún deporte o actividad de cualquier tipo), contemplar algo (como la arquitectura o la naturaleza) y experimentar algo (como una introspección, un encuentro o una trascendencia personal). (p. 1390)
Desde la perspectiva expuesta, el turismo rural plantea un escenario más complejo, que implica otras dimensiones de la experiencia -además del desplazamiento o la visita-, como la participación, la contemplación y la superación personal. Por lo tanto, los espacios rurales pueden ser comprendidos como reservorios de un patrimonio biocultural único, cuyos beneficios para la sociedad superan los límites de la dimensión material y acentúan su carácter intangible, el cual da lugar a una multiplicidad de experiencias (Thomé, 2008). A esto se refieren igualmente Thomé y Zizumbo (2021) cuando destacan el carácter vivencial del turismo a partir de las expresiones culturales, la cosmovisión y las formas de producción de las comunidades rurales.
Otra definición del turismo rural considera que este es el conjunto de "todas aquellas actividades turísticas que pueden desarrollarse en el ámbito rural y resultan de interés para los habitantes de las ciudades, dadas sus características tradicionales diferentes a las del estilo usual de vida urbana" (Oyarvide et al., 2016, p. 80). En términos generales, se puede concluir que el turismo rural es una herramienta para potencializar el desarrollo de las áreas rurales mediante la generación de ingresos para las familias campesinas y la valorización del patrimonio cultural (Thomé & Zizumbo, 2021), e implica la interacción con las comunidades rurales por medio de sus formas de organización, sus actividades tradicionales y su idiosincrasia (Baltazar & Zavala, 2015).
En México, la Secretaría de Turismo (SECTUR, 2002, p. 12) propuso una serie de actividades que pueden realizarse en el turismo rural: etnoturismo, ecoarqueología, agroturismo, preparación y uso de medicina tradicional, talleres gastronómicos, fotografía rural, aprendizaje de dialectos, vivencias místicas y talleres artesanales. Estas actividades se concretan en diferentes productos y servicios, cuya planificación requiere un adecuado ejercicio diagnóstico para conocer el estado y la potencialidad de los recursos, las posibilidades de integración de la oferta turística y las percepciones de la comunidad, entre otros aspectos (Armijos, 2012; Pérez-Ramírez & Contreras, 2017).
3. Metodología
Esta investigación se basa en una metodología descriptiva, ya que se enfoca en analizar y enunciar las características de la localidad con el fin de establecer las posibilidades de desarrollar actividades de turismo rural. Se retomó la propuesta de Pérez-Ramírez y Contreras (2017), quienes, a su vez, se basan en el trabajo de López (2003, citado en Pérez-Ramírez & Contreras, 2017) para llevar a cabo el diagnóstico turístico. Cabe mencionar que esta propuesta está orientada a la planificación del turismo en espacios rurales en el marco de nuevos procesos de revitalización y dinamización socioeconómica, como las actividades recreativas (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017). A continuación, se describen las fases del diagnóstico y su procedimiento en la presente investigación.
3.1 Fases del diagnóstico
3.1.1 Exploraciones básicas territoriales
Esta etapa consiste en la descripción del contexto territorial de la localidad, para lo cual se especifican sus características físicas, económicas, culturales, sociales y políticas. Además, incluye el análisis de las percepciones de la comunidad en relación con los alcances, las limitaciones, los desafíos y las oportunidades del turismo rural (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017).
En este caso, en un primer momento se revisaron fuentes documentales, como monografías y trabajos de investigación. Posteriormente, se llevó a cabo trabajo de campo entre abril y noviembre de 2023, el cual consistió en hacer recorridos para realizar observación participante y conocer en detalle cómo es la localidad. En este período se entrevistó a 15 personas de la comunidad. Los participantes fueron seleccionados mediante un muestreo no probabilístico por bola de nieve (Noy, 2008). Para su selección se recurrió a un actor clave, quien, a su vez, proporcionó los contactos de otras personas de la comunidad. El número total de entrevistas se determinó con base en un criterio de saturación, es decir, cuando la información se repetía o ya no aportaba datos relevantes sobre los temas incluidos en el instrumento.
3.1.2 Análisis y diagnóstico del entorno turístico
En esta etapa se identifican, jerarquizan y evalúan los recursos susceptibles de aprovechamiento turístico. En la presente investigación, se retomó la propuesta del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú (MINCETUR, 2018) para la elaboración del inventario turístico de la localidad. Este instrumento contempla dos fases: (a) categorización y (b) jerarquización. Por medio de una ficha de inventario, en la primera fase se identificaron, ordenaron y clasificaron los recursos naturales y culturales de acuerdo con las categorías, los tipos y subtipos previamente establecidos. En la segunda, se establecieron los criterios técnicos para la evaluación de los recursos turísticos. Estos criterios se dividieron en dos grupos: (i) aquellos relacionados con el valor intrínseco del recurso turístico (particularidad, publicaciones, reconocimiento y estado de conservación); y (ii) aquellos asociados a la representatividad y la demanda (flujo de turistas, facilidades, representatividad territorial e inclusión en la visita turística) (MINCETUR, 2018). Cada uno recibió una ponderación en función de las características de los recursos. La suma total determina la jerarquía en la que se encuentran los recursos con base en lo siguiente:
El inventario de recursos turísticos se elaboró durante las diferentes visitas realizadas a la localidad entre junio y septiembre de 2023.
3.1.3 Análisis de los factores que inciden en el estado de desarrollo de los recursos
En esta fase se describen las condiciones de infraestructura y servicios básicos para la operación del turismo, como agua potable, energía eléctrica, servicios de salud, entre otros (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017). En el presente estudio, la información se obtuvo de fuentes documentales y, principalmente, de la observación en la localidad, debido a que, en algunos casos, las referencias fueron escasas.
3.1.4 Exploraciones socioturísticas de la demanda
Consiste en identificar a los turistas o visitantes que utilizan los recursos y servicios de un destino, ya sean locales o extranjeros, o bien turistas reales, potenciales o futuros (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017). En la localidad analizada, se identificó un número reducido de visitantes que acuden durante los fines de semana. Cabe señalar que la Dirección de Turismo del municipio de Tejupilco no cuenta con estadísticas sobre la llegada de turistas. Por este motivo, se decidió trabajar con la demanda potencial, para lo cual se diseñó un cuestionario que se aplicó en línea a 74 personas en junio de 2023. Ante la ausencia de datos fidedignos sobre el tamaño de la población, se trabajó con un muestreo no probabilístico por conveniencia (Otzen & Manterola, 2017); es decir, el grupo de investigadores decidió de manera arbitraria, con base en ciertos criterios (Hernández, 2021), cuántos participantes eran necesarios. Entre los criterios estaban su experiencia en el tema y la disponibilidad de recursos para llevar a cabo la investigación.
3.1.5 Análisis de las empresas turísticas
Esta etapa se enfoca en identificar la oferta de servicios turísticos, como alojamiento, alimentación y recreación, entre otros. A partir de los recorridos de campo y de la observación participante, se registró la oferta turística en fichas diseñadas especialmente para este propósito. La información se contrastó con los datos encontrados en redes sociales y en las páginas web de los establecimientos identificados.
3.1.6 Gobernanza
Se refiere a los actores públicos, privados y sociales -tanto locales como externos- que tienen alguna injerencia en el desarrollo turístico del territorio. Se analizan sus relaciones, sus niveles de influencia y su disposición a participar en el turismo (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017). En este caso, se realizó un mapeo de actores considerando dos ejes: x = interés en el turismo rural; y = influencia en la localidad. El mapeo permitió identificar la posición que cada actor ocupa y el tipo de relaciones que mantienen entre sí.
En esta etapa, se realizaron cinco entrevistas a informantes clave de la comunidad, quienes tenían pleno conocimiento de los actores que intervienen en el desarrollo comunitario y mostraron algún interés en el turismo. Las entrevistas se realizaron en noviembre de 2023. En este caso, se trató de un muestreo intencional, lo que implicó la elección deliberada de los participantes en el estudio (Hernández, 2021). El trabajo llevado a cabo en la primera etapa permitió identificar a personas que, por su liderazgo en la localidad o por su conocimiento sobre sus dimensiones económica, política y sociocultural, son consideradas actores clave para entender cómo se articula la gobernanza en el municipio.
3.1.7 Diagnóstico situacional
En esta etapa se utiliza una matriz DOFA para evaluar los factores internos y externos de la localidad en relación con las posibilidades de implementar el turismo rural. En el marco de la presente investigación, además de esta matriz, se elaboró una matriz CAME con el fin de formular estrategias.
4. Resultados
4.1 Exploraciones básicas territoriales
San Miguel Ixtapan pertenece al municipio de Tejupilco y se ubica en la parte sur del Estado de México, aproximadamente a 110 km de la capital mexiquense (ciudad de Toluca). El clima predominante en el territorio varía de cálido a semicálido-húmedo, con abundantes lluvias durante el verano. Debido a estas condiciones climatológicas, existe una vasta biodiversidad de fauna (chachalaca, cuervo, águila, cuinique, tlacuache, ardilla, entre otras) y flora (fresno, pino, encino, tepehuaje, zapote blanco, jacalasúchil, entre otras) (Ayuntamiento Constitucional de Tejupilco, 2022). La localidad se encuentra enclavada en la cuenca del río Balsas, en donde sobresale el río Ixtapan, que constituye un recurso muy importante porque abastece de agua salina para la producción de sal de tierra. Orográficamente, San Miguel Ixtapan está rodeada por varios cerros, entre los que destaca el cerro Gordo, considerado un volcán extinto. Hoy en día, este cerro es explotado para la extracción de materiales (arena y grava) empleados en la construcción de viviendas (Ugarte, 2024, p. 44).
De acuerdo con datos del Censo de población y vivienda 2020, San Miguel Ixtapan tiene 1496 habitantes (722 hombres y 774 mujeres) y 271 viviendas habitadas por familias de entre tres y seis integrantes. Además, el grado de marginación de la localidad es alto (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2021).
Las principales actividades económicas se concentran en la agricultura (cultivo de maíz, frijol, calabaza y tomate) y en la cría de animales de traspatio (cerdos, cabras, ovejas, gallinas, guajolotes, patos), destinados al autoconsumo y a la venta. También sobresale la producción y comercialización de sal de tierra. Además, en las últimas décadas se ha observado un giro económico hacia el comercio (abarrotes y artículos diversos de primera necesidad) y la prestación de servicios (transporte, balnearios y cibercafés). Sin embargo, las opciones de empleo son pocas, por esta razón, muchos habitantes migran a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades (Ayuntamiento Constitucional de Tejupilco, 2022; Ugarte, 2024, pp. 41-42).
En cuanto a su cultura, la localidad destaca por sus fiestas patronales, entre las que sobresalen la de San Miguel (29 de septiembre), la del Señor de los Milagros (1 de enero) y la de la Santa Cruz (3 de mayo). Esta última celebración está dedicada casi de manera exclusiva a los salineros. Por otra parte, la gastronomía es diversa y expresa la cultura inmaterial de los pobladores. Entre sus platos típicos resaltan las gorditas de maíz y el pan de muerto, que se preparan para el Día de Muertos; también se ofrece una variedad interesante de paletas de hielo, que suelen elaborarse con ingredientes locales. Además, uno de los principales referentes culturales de la localidad es la zona arqueológica de San Miguel Ixtapan, que cuenta asimismo con un museo donde se exhiben piezas arqueológicas que son muestra de su pasado prehispánico.
Respecto a la organización social comunitaria, existen dos tipos de autoridades: la civil y la religiosa. La primera está representada por un delegado, quien actúa como principal enlace con el ayuntamiento municipal y es el encargado de canalizar programas sociales y otros apoyos gubernamentales. La segunda está representada por el sacerdote y los mayordomos de la Iglesia católica, quienes toman las decisiones dentro de la iglesia y, en algunos casos, también en la comunidad (Ugarte, 2024).
En cuanto a las percepciones de la población local sobre el turismo rural, las entrevistas efectuadas revelaron que los habitantes son conscientes de que en la localidad existen problemáticas que impiden el desarrollo socioeconómico, como la falta de empleos, la migración y la inseguridad. En general, los pobladores desconocen qué es el turismo rural y cómo podría implementarse, debido a que no han tenido una experiencia formal en la prestación de servicios turísticos, aunque reconocen que San Miguel Ixtapan es visitada esporádicamente por nacionales y extranjeros. Sin embargo, a pesar de este desconocimiento, consideran que su territorio tiene potencial para desarrollar actividades turísticas, porque cuenta con recursos naturales y culturales de singular valor, como el río Ixtapan, que atraviesa la localidad, las salinas y la zona arqueológica.
Luego de que en las entrevistas se expusieran los alcances y las limitaciones del turismo rural, la población manifestó mayor interés en el desarrollo de un proyecto turístico centrado en los recursos locales y la cultura rural. Los habitantes perciben el turismo como una oportunidad para generar ingresos sin necesidad de abandonar a sus familias y comunidad. Así que esta modalidad turística se perfila como una alternativa para arraigar y fortalecer la identidad; fomentar el desarrollo económico, especialmente entre los más jóvenes; y promover, al mismo tiempo, la conservación de los recursos naturales y culturales. La mayoría de los pobladores mostraron interés en participar ofreciendo alimentos y bebidas, adecuando sus viviendas para hospedaje, realizando recorridos turísticos y llevando a cabo actividades de promoción.
No obstante, también evidenciaron algunas limitaciones, como la carencia de servicios básicos de calidad, la presencia de infraestructura deficiente, la falta de capacitación y la ausencia de apoyos gubernamentales para fortalecer las actividades económicas locales. En consecuencia, sugieren atender primero las demandas locales y posteriormente invertir en el desarrollo turístico.
4.2 Análisis y diagnóstico del entorno turístico
En el inventario de recursos de la localidad, se identificaron cuatro recursos naturales y seis culturales con potencial turístico:
4.2.1 Recursos naturales
4.2.2 Recursos culturales
En su infraestructura destacan dos piscinas, una capilla en excelente estado de conservación, áreas verdes y restos arqueológicos. En sus instalaciones se realizan días de campo, campamentos y eventos sociales.
Para evaluar y jerarquizar los recursos identificados, se aplicaron los criterios establecidos en la metodología. Los resultados se exponen en la Tabla 1.
La Tabla 1 muestra que los recursos mejor evaluados son el paisaje salinero y la zona arqueológica junto con su Museo de Sitio, ya que por sí solos o en conjunto con otros son capaces de motivar el desplazamiento de visitantes nacionales o extranjeros, por eso se consideran excepcionales y se ubican en la jerarquía tres. En el ámbito cultural, son los más conocidos y visitados en la actualidad. En segundo lugar, se ubican los balnearios, clasificados en la jerarquía dos, puesto que generan desplazamientos locales y regionales. Finalmente, la mayoría de los recursos se encuentran en la jerarquía uno, es decir, no tienen la capacidad de generar por sí mismos el tránsito de visitantes. En este caso, será necesario trabajar en su gestión, pues, aunque son usados con fines recreativos, carecen de promoción, infraestructura elemental y servicios de apoyo.
La distribución espacial de los recursos (Figura 1) muestra que la zona arqueológica y su Museo de Sitio, las salinas, la iglesia de San Miguel, la paletería y la fiesta del Señor Milagroso están concentrados en una misma área. Esa proximidad podría favorecer el diseño de una experiencia turística integrada, centrada en dichos atractivos. Por otro lado, los balnearios Las Ranas y Los Tamarindos, junto con la hacienda de San Miguel, están algo alejados de los demás; sin embargo, podrían incluirse en un producto turístico complementario a partir de una oferta enfocada en actividades recreativas acuáticas. Finalmente, el único recurso que se encuentra apartado del resto es el cerro de la Muñeca, razón por la cual se debe evaluar su integración a un producto de turismo rural, ya que su distancia representa una dificultad para el traslado de personas. No obstante, en este cerro podrían desarrollarse diversas actividades, como senderismo, ciclismo de montaña, observación de fauna o campamentos.
4.3 Análisis de los factores que inciden en el estado de desarrollo de los recursos
La localidad cuenta con infraestructura y servicios básicos para la operación del turismo; sin embargo, estos son limitados y en algunos casos se encuentran en mal estado, lo cual impide su óptimo aprovechamiento. Respecto a los servicios públicos domiciliarios, todas las viviendas cuentan con suministro de agua potable, distribuida a través de una red de tuberías. No obstante, algunas familias aún se abastecen de los manantiales ubicados en los terrenos contiguos a la hacienda de San Miguel, pues consideran que esta agua es más pura y posee mejores características organolépticas (Ugarte, 2024). Asimismo, todas las viviendas tienen cobertura de energía eléctrica y las calles cuentan con alumbrado público, pero en ocasiones las lámparas se averían, lo que dificulta el tránsito nocturno. Por último, la red de drenaje cubre casi toda la localidad, con excepción de algunas viviendas construidas en terrenos de difícil acceso, que utilizan fosas sépticas como alternativa.
En cuanto al servicio de salud, se dispone de un centro médico que consta de un consultorio y un área de espera, el cual es administrado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). La atención suele ser intermitente debido a la presencia irregular de personal médico; por eso, ante una emergencia, los habitantes de la localidad deben desplazarse hacia el centro de Tejupilco, donde pueden encontrar hospitales públicos o médicos que presten servicios particulares. Durante las campañas de vacunación, la presencia de médicos es más constante (Ugarte, 2024).
Para la educación básica, la localidad cuenta con una escuela primaria y una secundaria. En cuanto al nivel medio superior, se dispone de un telebachillerato comunitario, aunque no posee instalaciones propias. Finalmente, en el nivel superior, existe una universidad tecnológica donde se ofrecen programas profesionales en áreas como Ingeniería en Procesos Alimentarios, Mecatrónica y Finanzas, entre otras.
Respecto al servicio de transporte, las personas se desplazan por medio de vehículos conocidos localmente como "ruleteras", que cubren rutas hacia las cabeceras municipales de Tejupilco y Amatepec. Sin embargo, el servicio es muy precario y presenta deficiencias, como horarios irregulares y poca disponibilidad en determinados días de la semana.
En términos generales, los pobladores de San Miguel Ixtapan consideran que la localidad cuenta con la infraestructura y los servicios básicos necesarios, pero reconocen que tanto el acceso a estos como su calidad podrían mejorarse.
4.4 Exploraciones socioturísticas de la demanda
En cuanto al análisis de la demanda, el instrumento aplicado permitió conocer las características generales de los turistas potenciales, así como sus preferencias, intereses, expectativas y necesidades. El mercado potencial para el turismo rural en San Miguel Ixtapan está compuesto por mujeres (52,7 %), en su mayoría jóvenes de entre 21 y 26 años (25,7 %), solteras (67,6 %), con ocupaciones diversas (27 %) (estudiantes, empleadas, emprendedoras, entre otras) e ingresos mensuales fijos superiores a los cinco mil pesos mexicanos (45,9 %).
El 95 % de los entrevistados afirmaron estar interesados en conocer la localidad debido a sus atractivos naturales y culturales. Entre los recursos que han visitado por lo menos alguna vez, y sobre los cuales tienen algún conocimiento, se encuentran los balnearios Las Ranas y Los Tamarindos, la hacienda de San Miguel, las paleterías, la zona arqueológica y el Museo de Sitio, así como la iglesia de San Miguel Ixtapan. Estos recursos forman parte del imaginario turístico de la comunidad, por eso es necesario trabajar en su gestión mediante el diseño de un producto turístico que los contemple.
En cuanto a las posibles actividades para practicar en esta localidad (Figura 2), los entrevistados refirieron las siguientes: recorridos culturales (40,5 %) que contemplen la arquitectura, las fiestas y la gastronomía, entre otros elementos; paseos por las salinas (20,3 %) para conocer el proceso de extracción de la sal; observación de la naturaleza (17,6 %) y visitas a los balnearios (16,2 %).
Por estas actividades, estarían dispuestos a pagar, como máximo, mil pesos mexicanos (62,2 %). Por ello, se debe pensar en la planificación de experiencias turísticas asequibles, sencillas, pero con el nivel de competitividad suficiente para garantizar su rentabilidad económica sin descuidar la calidad que se ofrecerá a los potenciales visitantes. Desde la perspectiva de los entrevistados, los principales factores que consideran para visitar la localidad son la seguridad (31,1 %), debido a que la zona es considerada de alto riesgo; la disponibilidad de entornos naturales bien conservados (25,7 %); y la oferta de recursos culturales de singular valor (14,9 %).
En cuanto a los servicios que utilizarían en la localidad, el 55,4 % indicaron que se desplazarían en su auto, y el 39,2 % se hospedarían en un hotel o en la casa de algún habitante de la comunidad que esté habilitada para prestar este servicio. El tipo de información que les gustaría recibir es, principalmente, un catálogo de actividades y recursos (41,9 %), y el servicio de guías o intérpretes para conocer en profundidad a la comunidad (29,7 %).
Entre las principales limitaciones identificadas por los entrevistados para que la localidad sea reconocida como un destino turístico rural, destacan la pérdida de tradiciones y costum bres (21,6 %), la deficiencia de servicios básicos (20,3 %) y la infraestructura inadecuada (20,3 %). En este último punto coinciden con las percepciones de los habitantes de la localidad. Por ello, aconsejan mejorar tanto la infraestructura como los servicios básicos de apoyo (27 %), reforzar la seguridad del lugar (23 %) y trabajar en la conservación de los recursos (23 %), por ejemplo, del paraje salinero.
4.5 Análisis de las empresas turísticas
El desarrollo turístico en San Miguel Ixtapan es incipiente, debido, en parte, a la ausencia de empresas que ofrezcan servicios turísticos de calidad. En lo que respecta al hospedaje, la localidad cuenta únicamente con un motel, ubicado a 15 minutos del centro. Este establecimiento ofrece habitaciones sencillas a precios accesibles; sin embargo, sus instalaciones y mobiliario presentan signos de deterioro, lo que denota un mantenimiento deficiente. Cabe señalar que algunas personas de la comunidad han mostrado interés en adecuar habitaciones dentro de sus viviendas para rentarlas a visitantes.
El servicio de alimentos y bebidas es prácticamente nulo en la localidad. No hay restaurantes ni fondas, solo se encuentran algunos puestos ambulantes en los que se venden antojitos mexicanos, pero suelen operar de manera irregular y con horarios limitados. Por consiguiente, si se produjera una llegada constante de visitantes, estos tendrían que desplazarse a la cabecera municipal de Tejupilco para consumir sus alimentos.
Los servicios de esparcimiento en la localidad son los más destacados, específicamente los ofrecidos en los dos balnearios mencionados con anterioridad. El balneario Las Ranas, según Ugarte (2024):
Es el principal parque acuático de la zona, debido a que es el de mayor extensión territorial, cuenta con albercas, chapoteadero, área infantil, áreas verdes, toboganes de diferentes tamaños y formas, baños y regaderas por separado, estacionamiento, asadores, venta de alimentos y un pequeño zoológico. (p. 68)
Los costos de entrada son accesibles: 70 pesos mexicanos para los adultos y 50 para los niños. Por otra parte, el balneario Los Tamarindos es un parque acuático de menor tamaño, pero igualmente cuenta con piscina, toboganes, áreas infantiles, asadores y gimnasio. Los precios de ingreso a este balneario son similares a los de Las Ranas: 60 pesos mexicanos para adultos y 40 para niños (Ugarte, 2024).
Las familias de la localidad, de la cabecera municipal y de otros municipios cercanos suelen asistir a estos balnearios los fines de semana, en días feriados y durante los períodos vacacionales, ya que el clima de la región favorece la práctica de actividades acuáticas. Como se aprecia, los balnearios constituyen la principal fortaleza de la oferta turística de la localidad, pero también representan una oportunidad para desconcentrar el flujo de visitantes mediante productos turísticos alternos, que integren otros recursos del territorio (Ugarte, 2024).
4.6 Gobernanza
En el contexto del turismo, la gobernanza puede entenderse como "la exigencia ciudadana de buscar nuevas formas de tomar las decisiones colectivas que mejoren las limitaciones de los procesos de toma de decisiones actuales y que también permitan un papel más activo de diferentes actores sociales" (Velasco, 2014, p. 17). En este sentido, en San Miguel Ixtapan, la gobernanza contempla a actores de diferentes ámbitos (público, comunitario y social), tanto internos como externos (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017), quienes interactúan en función de sus intereses con el propósito de buscar el bien común fijando acuerdos, regulando el acceso a los recursos y adecuándose a las normativas legales. En la comunidad se identificaron los siguientes actores:
Si bien la presencia de los actores es importante, lo son igualmente las relaciones que establecen entre sí para el desarrollo comunitario, especialmente de cara a la implementación del turismo rural. En este sentido, se identificaron relaciones de cooperación, conflicto e indiferencia.
Las relaciones de cooperación se establecen entre diferentes actores para desarrollar actividades conjuntas que beneficien a la localidad. Como ejemplos están las relaciones que han surgido entre el delegado, los mayordomos y el organizador de eventos con el propósito de coordinar las fiestas religiosas; la de los salineros y el delegado, quienes, basándose en la reciprocidad y la confianza, trabajan de manera coordinada en la gestión de apoyos que favorezcan la explotación de sal y el mantenimiento de las salinas; y la buena relación entre el delegado y la administración municipal para la canalización de apoyos. En general, se evidencia una interacción positiva entre estos actores, quienes han comprendido que el trabajo conjunto y organizado produce mejores resultados que el individual.
Por otra parte, se identificaron relaciones de indiferencia entre la familia Castillo, que elabora las paletas artesanales, y los salineros o la organización de transportistas, ya que consideran que no existe ningún tipo de vínculo entre ellos, a pesar de que los conductores del transporte, por ejemplo, recomiendan a los visitantes las paletas de hielo como un atractivo valioso de la localidad. También se observa una relación de indiferencia entre el líder deportivo y los demás actores. En este último caso, el papel del líder deportivo resulta, hasta cierto punto, irrelevante, porque no establece relación alguna con la comunidad, de manera que puede considerarse un actor prácticamente aislado. Sin embargo, podría tener una participación significativa en la organización y promoción de eventos deportivos de interés turístico o recreativo.
Finalmente, se identificaron algunas relaciones de conflicto que podrían frenar el desarrollo del turismo rural en la localidad. Una relación de este tipo es la establecida entre la organización de transportistas y la administración municipal, ya que no han logrado acuerdos para la fijación de tarifas fijas y se han expresado inconformidades con respecto a los apoyos al transporte. Por otra parte, la relación entre el delegado municipal y el arqueólogo también se considera conflictiva, puesto que no han llegado a un acuerdo para gestionar nuevas excavaciones en la localidad que permitan el descubrimiento de más vestigios arqueológicos y la disposición de otros recursos culturales que también podrían ser visitados (Ugarte, 2024).
A partir del análisis del tipo de actores, de su posicionamiento y de las relaciones existentes entre ellos, se evidencia una gobernanza sólida, que se ajusta al modelo de coordinación social, ya que se observa un equilibrio entre los intereses públicos, sociales y comunitarios en la implementación de políticas públicas (Velasco, 2014) y en la concertación de acuerdos para el desarrollo comunitario. En este sentido, la gobernanza es un factor clave en la planificación turística de San Miguel Ixtapan, porque proporciona una radiografía social sobre la jerarquía comunitaria y el nivel de participación que podría tener cada actor. Para efectos de un futuro proyecto de turismo rural, la participación local es determinante, ya que facilita su apropiación y gestión desde y para la comunidad. Por ello, es importante generar mecanismos de participación, inclusión y rendición de cuentas.
4.7 Diagnóstico situacional
A partir de la información expuesta en las secciones anteriores, el diagnóstico situacional se presenta por medio de una matriz DOFA que recoge los aspectos externos e internos de la localidad en función de sus posibilidades para implementar el turismo rural.
La situación de la localidad refleja varias oportunidades para la implementación del turismo rural, pero también algunos desafíos que requieren atención. La infraestructura y los servicios básicos de apoyo al turismo, así como el clima de inseguridad que se percibe en la zona, pueden constituir factores restrictivos para el desarrollo de esta modalidad turística. Por otra parte, algunas oportunidades pueden capitalizarse por medio de la puesta en valor de recursos culturales de gran relevancia, de la voluntad de los pobladores para trabajar de forma organizada y de los apoyos públicos para poner en marcha proyectos productivos. Por lo anterior, es importante formular estrategias que permitan conocer con exactitud por qué y cómo se podría implementar el turismo rural.
Estas estrategias se elaboraron a partir de una matriz CAME (corregir las debilidades, afrontar las amenazas, mantener las fortalezas y explotar las oportunidades) que se construyó a partir del cruce de los factores de la matriz DOFA.
5. Conclusiones
La planificación del turismo en los destinos rurales es una tarea importante para lograr su posicionamiento competitivo en el mercado a partir de una oferta singular y diferenciada. En este sentido, el diagnóstico turístico permite identificar no solo las potencialidades de la localidad, sino también sus limitaciones y los desafíos a los que debe hacer frente.
El diagnóstico turístico efectuado en la localidad de San Miguel Ixtapan evidenció un escenario ambivalente para la implementación del turismo rural. Por una parte, se destacan la presencia de recursos naturales y culturales con potencial para el diseño de actividades turísticas, la existencia de un mercado interesado en ellas, la disposición de la población local para involucrarse en su gestión y una gobernanza estable. En este sentido, la comunidad presenta condiciones favorables para integrarse al mercado turístico como un destino de turismo rural en el sur del Estado de México.
Por otra parte, el diagnóstico también reveló ciertas limitaciones que representan serios desafíos. El contexto de inseguridad social que prevalece en la región podría limitar el desplazamiento constante de potenciales visitantes, quienes consideran que este es un factor crítico para practicar turismo rural en la localidad, pues anteponen su seguridad personal a cualquier oferta de experiencia recreativa. Por otro lado, si bien la comunidad cuenta con la infraestructura básica, esta debe mejorarse de cara a la captación de visitantes, ya que en algunos casos puede resultar insuficiente. En cuanto a los servicios básicos de apoyo -como hospedaje, alimentación y transporte-, se ven comprometidos por la irregularidad de su oferta o por su casi nula existencia.
Aunque en la literatura especializada se ha sugerido que el turismo puede ser un aliciente para el desarrollo socioeconómico de las áreas rurales (Gaudín, 2023), lo cierto es que una inadecuada planificación, derivada de diagnósticos poco críticos, puede acentuar los problemas existentes o incluso propiciar otros impactos negativos. En este contexto, se considera que San Miguel Ixtapan no presenta las condiciones necesarias para implementar este tipo de turismo a corto plazo; por lo tanto, la comunidad debe atender primero las limitaciones mencionadas. Es primordial mejorar la calidad de vida de la población, proporcionándole infraestructura y servicios públicos adecuados, que en una etapa posterior puedan aprovecharse para fines turísticos. Asimismo, se requiere garantizar condiciones de seguridad y estabilidad que permitan desarrollar sus actividades productivas.
Las estrategias mencionadas a lo largo del artículo buscan propiciar un escenario adecuado para el desarrollo del turismo rural a mediano y largo plazo en San Miguel de Ixtapan. Será necesario ampliar la cobertura de infraestructura y servicios básicos, como la señalización turística, los servicios de salud y de apoyo a fin de garantizar una experiencia apropiada a los visitantes. Además, hace falta formular una estrategia efectiva de promoción de los recursos naturales y culturales con los que cuenta la comunidad, bien sea mediante el uso de plataformas digitales, o bien estableciendo alianzas con operadores turísticos locales. Asimismo, es necesario diseñar e implementar un programa de formación profesional que incluya la capacitación y sensibilización de los pobladores interesados en incursionar en iniciativas turísticas de carácter social.
Por otra parte, es necesario establecer medidas de conservación de los recursos naturales y culturales, ya que algunos no han sido preservados adecuadamente -como las salinas- o son frágiles, en cuyo caso su deterioro podría significar una pérdida irreparable, como ocurre con la zona arqueológica. También se debe ofrecer a los visitantes una amplia gama de actividades turísticas -como talleres artesanales, recorridos gastronómicos y eventos culturales- con la intención de diversificar la oferta, hacer más competitiva a la localidad y, al mismo tiempo, brindar una experiencia más auténtica y variada. Por último, se ha de fortalecer la gobernanza por medio de un trabajo coordinado entre los distintos actores interesados en participar en el turismo (Ugarte, 2024, pp. 97-98).
En conclusión, esta investigación presenta una mirada crítica sobre las realidades de los espacios rurales donde se pretende desarrollar el turismo, a diferencia de otros estudios centrados en destinos que parecen reunir todas las condiciones favorables para ello (Díaz et al., 2023; Varona-Leyva & Vega-De la Cruz, 2022). Esto no significa, en absoluto, que no las tengan, pero sí se considera fundamental analizar con detenimiento las problemáticas que afectan de forma indistinta a los espacios rurales, como los problemas de tenencia de la tierra, los conflictos por el uso de los recursos y las desigualdades sociales, entre otras. Es crucial reconocer que no hay una ruralidad homogénea, sino múltiples y complejas ruralidades.
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