La C de los BRICS: el rol de China en la consolidación del grupo*

The C of the BRICS: China’s role in the consolidation of the group

Lina Luna
Docente Investigadora línea Asia OASIS -CIPE
MSc en Relaciones Internacionales, BLCU, China
lina.luna@uexternado.edu.co

*Recibido: 24 de marzo de 2014 / Aceptado: 30 de mayo de 2014

Para citar este artículo
Luna, L. (2014). La C de los BRICS: el rol de China en la consolidación del grupo. OASIS, 19, pp. 53-66.


Resumen

Este artículo busca revelar la importancia estratégica que tiene para China la plataforma BRICS de cooperación, así como el rol que le conviene ejercer dentro del grupo. Para esto, primero se analiza el proceso de conformación de los BRICS como una coalición de países que ya no responde necesariamente a las expectativas económicas que los unieron teóricamente, sino a decisiones estratégicas convenientes a cada uno de ellos. En segundo lugar, se explica cómo a China, que carga con el peso de una mirada crítica y desconfiada de la sociedad internacional hacia su proceso de desarrollo pacífico, le conviene la plataforma BRICS como una forma de dispersar la tensión internacional, así como un medio de cooperación complementario y útil a su plan de desarrollo. Por último, teniendo en cuenta la naturaleza del grupo BRICS, y la estrategia China frente al mismo, se destaca la importancia de que este país no ejerza un rol de líder dentro del grupo, mas sí un rol comprometido y proactivo que ayude a la consolidación del mismo.

Palabras clave: BRICS, China, orden mundial.


Abstract

The following article will address the strategic importance of the BRICS’ agreement for China, as well as the role China plays within the group. Firstly, it analyzes the development of the BRICS as a coalition of countries that, in the beginning, were united around a shared economic objective and then, over time, evolved to a point at which each member state was responding to their own strategic interest. Secondly, China is often an object of international criticism for its own development process, and this paper will address the benefit that China gains from the BRICS agreement. The agreement diffuses international tension, promotes cooperation among member states, and defends its development plans. Lastly, the paper argues that China should refrain from exerting a leadership role within the BRICS group, but rather should focus on serving as an agent for consolidation and cohesion among the group.

Key words: BRICS, China, world order.


Desde que Jim O’Neill se inventó el acrónimo BRICS1, las expectativas, el debate y las desilusiones han sido muchas. La idea de que estos países pudieran desarrollar economías más fructíferas para el 2050 llevó a todo tipo de movimientos, análisis y especulaciones del sector privado, público y académico mundial. Los BRICS pasaron de ser un escenario de inversión interesante, a un grupo de países que podrían llegar a retar el orden mundial, sobre todo cuando decidieron llevar el acrónimo a la realidad y comenzaron a consolidarse como un grupo de cooperación multilateral2.

Evidentemente, llevar a una realidad de cooperación el acrónimo despierta todo tipo de dudas porque obliga a pensar de manera particular en la naturaleza de cada uno de los miembros de este grupo. Este evidencia una heterogeneidad tal, que para la mayoría de los analistas el entusiasmo inicial termina siendo una ilusión con pocas probabilidades de éxito. Sobre todo si se observa el comportamiento de cada una de estas economías en los últimos años, donde incluso el mismo O’Neill afirma que, diez años después, si pudiera volver a escribir el acrónimo, dejaría únicamente la “C”, pues las demás economías no han dado los resultados esperados (Magalhaes, 2013).

Aun así, los BRICS no solo avanzan a grandes pasos en el desarrollo institucional de sus objetivos de cooperación, sino que además han incluido a Sudáfrica. La comunidad internacional sigue con los ojos puestos en este grupo de países con expectativas cada vez más disímiles respecto a lo que pueden llegar a lograr como grupo, tanto en el campo financiero internacional, como en su rol con los países en vía de desarrollo y la posibilidad de cambiar el balance de poder o, por lo menos, retar el orden internacional.

Parece ser que lo que ha llamado la atención sobre los BRICS, así como lo que despierta tanta expectativa, como lo resaltan varios autores3, es la C. China es la más fuerte de estas cinco economías, a la vez es el país sobre el que más se especula respecto a su relación con Estados Unidos y el efecto que su crecimiento económico podría llegar a tener en el balance de poder y el orden mundial. De alguna manera podría decirse que se hace una transferencia conceptual entre lo que se piensa de China y lo que se piensa de los BRICS. Se asume también que el líder de este grupo, no solo en el aspecto financiero sino también en el institucional– es China y se espera que esta sea la que determine el futuro del mismo. ¿Realmente es China la cabeza de los BRICS? ¿Cuál es su concepción sobre este grupo? ¿A qué estrategia corresponde su participación en este grupo? Entender cómo ve China a los BRICS, y cómo entiende China su rol dentro del grupo, es el objetivo de este trabajo. De esta manera, iniciaré analizando cuál ha sido el desempeño de los BRICS como grupo hasta ahora, con el fin de develar su estrategia, para luego analizar cómo desde la complejidad de su posición internacional a China le conviene el formato BRICS para disipar la tensión internacional y materializar en cierta medida los principios de un mundo armonioso. Por último analizaré el rol que dentro de este grupo quiere y le conviene jugar a China.

Lo que sucede actualmente con los BRICS

Cuando Jim O’Neill acuñó en el 2001 el acrónimo BRICS, en su artículo “Building Better Economic BRICS”, no lo hizo previendo una coalición de países, sino para resaltar el evidente progreso que estas economías estaban alcanzando. Este artículo es el primer intento de hablar de grandes economías, no agrupadas, con tasas de crecimiento económico muy rápidas, y con la particularidad de ser parte de la periferia de las plataformas de toma de decisión económicas mundiales (Castro, 2012). La grandeza de estas economías no solo se mide en números sino también en características como su territorio y su población. Y la verdad es que su predicción fue acertada por lo menos para los primeros diez años. Mientras en los años setenta los BRICS tenían una participación del 6% de la economía mundial, esta participación pasó a ser del 9% en los años noventa hasta llegar a ser del 18% en el 2010. De igual manera, en cuanto al comercio internacional, la participación en exportaciones se incrementó del 7% en el 2000 al 14 % en el 2010 (Cui, 2013, p. 53). Además, los BRICS representan aproximadamente el 40% de la población y del 30% del territorio mundial.

Como lo resalta Wang Junsheng, fue la percepción del mundo exterior sobre los BRICS lo que finalmente llevó a que se fortaleciera una identidad colectiva. En el 2005, los BRIC fueron invitados por primera vez a participar en la reunión de ministros de finanzas del G-7 en Londres. En el 2006, por iniciativa del en ese momento expresidente ruso Vladimir Putin, y en el momento donde el acrónimo estaba tomando más fuerza a nivel internacional, los ministros de relaciones exteriores de los cuatro países se reúnen por primera vez mientras atendían a la Asamblea General de la ONU (Wang, 2011, p. 192). A partir de ahí comenzaría un proceso de consultas al nivel de ministros de relaciones exteriores y otras prerreuniones, normalmente dadas en el marco de reuniones como las del G-8 o G-20, para finalmente organizar la primera cumbre formal de BRIC en Yekaterinburg (Rusia) en junio de 2009 (Roberts, 2010).

Más allá del desarrollo institucional, la verdad es que todos los reportes económicos y financieros de las diferentes instituciones internacionales han estado y siguen estando entusiasmados con el crecimiento, sino de todos, de la mayoría de los BRICS, previendo que en algún punto, a veces más lejano a veces más cercano, los polos de poder económico necesariamente se transferirán a estas economías emergentes. Algunos esperan que, como resultado, se llegue a una nueva multipolaridad; otros esperan incluso que se llegue a una no polaridad4. En el 2008, el reporte Global Trends 2025 del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (NIC), destacaba el desarrollo de los ric, diciendo que no había ningún otro país que proyectara un crecimiento como el que se esperaba iban a tener de forma individual Rusia, India y China (Roberts, 2010). En cuanto a Brasil, O´Neill cuenta cómo entre el 2001 y el 2004 mucha gente le decía que no debió haber incluido a Brasil en el acrónimo. Entre el 2008 y el 2010 la gente le decía que había sido un genio por haber incluido a Brasil y que ahora de nuevo la gente está diciendo que Brasil no merece estar ahí (Magalhaes, 2013).

En cualquier caso es evidente que el boom de los BRICS en principio se da por el reconocimiento internacional y por las expectativas del mundo respecto a su crecimiento. Como lo afirmé, esto se encuentra altamente ligado al reconocimiento y las expectativas que genera el crecimiento de China. De alguna manera los economistas esperaban que los BRICS llegaran a sostener su crecimiento como lo venía haciendo China, sobre todo cuando el acrónimo comenzaba a materializarse. Los BRICS, cada uno por razones distintas, deciden llevar el boom más allá para aliarse como grupo de cooperación en diferentes áreas. Curiosamente, en el aspecto institucional Rusia parece haber tenido la iniciativa de llevar este boom a la realidad convocando a los BRICS. Pero en el contexto internacional puede decirse que el momento en el que más fuerza toman estos países como grupo es precisamente cuando se presenta la crisis financiera del 2008, la cual aparece para algunos analistas como una confirmación clave del declive del poder de Estados Unidos y, en general, de los polos tradicionales de poder frente al crecimiento admirable de las economías de estos gigantes no occidentales (Roberts, 2010).

    Los BRICS estaban entre los más grandes acreedores internacionales en el 2009, con China eclipsando los demás poseedores de reservas oficiales de divisas, mientras que Estados Unidos corría con persistentes y crecientes déficits de cuenta corriente. Los cuales mostraban esos profundos y estructurales desbalances de la economía global, que contribuyeron a la crisis financiera mundial (Roberts, 2010).

Crisis que además de posicionar mejor las economías BRICS –por lo menos en la opinión internacional–, también se convirtió en el eje y el motor que finalmente los impulsó a reunirse de forma oficial en Yekaterinburg en el 2009. Esto se hace evidente en la “Declaración conjunta de los países BRICS”, fruto de esta cumbre. Algunas de las declaraciones fueron: 1) Hacemos énfasis en el rol fundamental que jugaron las cumbres del G-20 para lidiar con la crisis financiera. 2) Estamos comprometidos con el avance en la reforma de las instituciones financieras internacionales, de manera que se reflejen cambios en la economía mundial. Nosotros creemos que hay una fuerte necesidad de un sistema monetario internacional estable, predecible y más diversificado. 3) Llamamos a todas las partes a trabajar conjuntamente para mejorar el ambiente internacional comercial y de inversión. Urgimos a la comunidad internacional a mantener el sistema de comercio multilateral estable, a cerrar el proteccionismo en el comercio y a presionar por resultados comprehensivos y balanceados de la DDA (DOHA Development Agenda) de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 4) Respecto a la implementación del concepto de desarrollo sostenible, nosotros estamos dispuestos a un diálogo constructivo acerca de cómo lidiar con el cambio climático. 5) Estamos dispuestos a fortalecer la coordinación y la cooperación entre los Estados en lo que se refiere al campo energético, en un esfuerzo por disminuir la incertidumbre, y asegurar estabilidad y sostenibilidad. 6) Reafirmamos la necesidad de una reforma comprehensiva de la ONU, con la perspectiva de hacerla más eficiente de manera que pueda lidiar con los retos globales actuales de forma más eficiente. 7) Reafirmamos que avanzaremos en la cooperación entre nuestras naciones en temas de ciencia y educación. 8) Rusia, India y China agradecen la invitación de Brasil a ser el anfitrión de la próxima cumbre BRICS en 2010 (BRIC, 2009).

La crisis mundial, sumada al abierto cuestionamiento a la posición internacional del dólar que se dio en la cumbre, donde estaban reunidas las más grandes economías emergentes, todas no occidentales ni en su ideología ni en su fórmula de crecimiento, evidentemente llamó la atención del mundo entero. Incluso el presidente ruso Dmitry Medvedev, en su discurso inaugural de la cumbre, afirmó que se encontraban en ese momento en el “epicentro de la política mundial” (Roberts, 2010), mientras otros periodistas y académicos afirmaban que en esa cumbre se estaba diseñando el nuevo orden mundial, que sería liderado por estos cuatro países después de la crisis (Wang, 2011). Este optimismo gatillado por la crisis del 2008, si bien ha ayudado a que los BRICS sigan con fuerza su proceso de institucionalización como grupo de cooperación, no ha logrado mantenerse en la confianza internacional hacia las economías que lo componen, con excepción de China.

En el 2013 se dijo que tres5 de los BRICS habían fallado en cumplir con las expectativas mundiales sobre su desempeño económico. De acuerdo con el análisis de Badkar, el crecimiento económico de Brasil decayó del 7,5 % en el 2010 a 0,9% en el 2012. Algunos culpan de esto a la enfermedad holandesa a la que Brasil se ve sometido debido a que la inversión China impulsó los precios de los commodities, lo que ha llevado a que el país tenga un desarrollo con demasiado énfasis en materias primas. Así se fortalece la moneda disminuyendo la competitividad de los demás sectores del país. A esto se ha sumado una política monetaria flexible (herramienta cíclica) que se utiliza para atenuar los efectos de la enfermedad holandesa (lo cual es un problema estructural), lo que trae efectos colaterales inesperados. La relajación de las tasas de interés hizo que los préstamos llegaran incluso a sectores que no lo necesitaban, aumentando la inflación, que es lo que la economía brasilera no podía soportar. De manera que ni siquiera la alta inversión en infraestructura que se estaba haciendo para el mundial de fútbol 2014, ha detenido el decaimiento del crecimiento económico de Brasil (Badkar, 2013).

El caso de Rusia no es muy distinto al de Brasil, pues el Banco Mundial no proyectaba un crecimiento mayor al 1,8% de esta economía para el 2013. Y al igual que Brasil, Rusia sufre de enfermedad holandesa debido a su alta dependencia de la exportación de petróleo y gas, lo cual impacta negativamente el sector manufacturero que ha venido contrayéndose. Y en el caso de Rusia algunos economistas como Fels argumentan que el rol del Estado en la economía influye negativamente en su desarrollo pues el sector corporativo, al ser guiado por el Estado, pierde su eficiencia y flexibilidad. De manera que las fallas estructurales, así como la corrupción, están haciendo difícil para Rusia enfrentar los desafíos internos y las demandas externas de su economía (Badkar, 2013).

Por último, India se ha visto afectada por la dinámica global y por sus políticas internas que han disminuido grandemente su crecimiento. Fels habla de profundos asuntos cíclicos. Por un lado, el alto grado de importación de oro y petróleo que no ha ayudado a disminuir sus problemas de déficit monetario, lo que ha afectado la rupia, disparando la inflación y la deuda externa. Esto no ha sido atendido por una buena política monetaria, lo que hace que la debilidad y volatilidad de la moneda creen ciclos viciosos en la economía india. A esto debe sumarse la corrupción y las leyes laborales que continúan retrasando el desarrollo del país. Para O’Neill, India ha sido el más decepcionante de los BRICS (Badkar, 2013).

China, por su parte, si bien disminuyó la rapidez de su crecimiento, parece estar preparada con la consolidación del mercado doméstico para atenuar los efectos de la crisis financiera. Logró tener un crecimiento del 7,5% para el 2013. No solo es la estrella de los BRICS sino que es la estrella mundial. Esto conlleva varios dilemas a los que China se ve obligada a responder, por ejemplo, liderando a los BRICS en sus iniciativas de salvamento financiero. Porque si bien Brasil, India y Rusia no han logrado mantener sus tasas de crecimiento, los BRICS –con Sudáfrica incluida por invitación de China– sí continúan con su ambicioso plan de cooperación y coalición, con un nivel de fortalecimiento institucional cada vez más fuerte.

De hecho, en la quinta cumbre BRICS en Durban, Sudáfrica, en marzo de 2013, cuyo eje temático era “BRICS y África: asociación para el desarrollo, la integración y la indus-trialización”, los líderes consolidaron la idea que venía gestándose desde la cuarta cumbre y establecieron el Banco de Desarrollo BRICS, igual de importante al también establecido Fondo de Reservas de Contingencia BRICS6, al que China contribuirá con $41.000 millones de los $100.000 millones de dólares que constituirá el fondo de reservas que los BRICS están creando para protegerse de los choques financieros internacionales. Rusia, India y Brasil contribuirán a este fondo con $18.000 millones cada uno, mientras que Sudáfrica contribuirá $5.000 millones (Rose, 2013). Aparte de esto, en la declaración de 47 puntos, los BRICS anunciaron posiciones diplomáticas conjuntas, el compromiso con el fortalecimiento de la asociación y cooperación en un plan para el desarrollo común que se denominó el plan eThekwini, así como explorar otros campos de cooperación, tales como el foro BRICS de diplomacia pública, el foro BRICS de cooperación anticorrupción, el foro BRICS de compañías y empresas del Estado, control de drogas, turismo y energía, entre otros (BRICS, 2013).

De manera que si bien el crecimiento económico ya no es el aspecto que une a estos países en los BRICS, es evidente que sus componentes han encontrado en esta plataforma de cooperación un escenario estratégico para diversos fines tanto económicos como políticos. Cada economía tiene diferentes razones para adherirse a este proceso, y estas no siempre son claras. Pero lo que demuestra el desarrollo institucional del grupo es que están buscando coadministrar complejos asuntos internacionales, así como desarrollar un mecanismo económico suficiente para respaldar el desarrollo con modalidades más autónomas.

¿Por qué a China le interesan los BRICS?

Desde la década de los noventa las posibles implicaciones del crecimiento de China se han convertido en un reto en el campo de la teoría de las relaciones internacionales. Determinar si China va a colapsar el actual sistema internacional o si se va a adaptar y ajustar a las características del mismo es uno de los mayores debates que continúan en discusión. En otras palabras, la pregunta que aqueja a los académicos es ¿cuáles son las implicaciones del crecimiento de China para el sistema regional e internacional? (Xiaoming, 2006, p. 130). Muchos teóricos de las relaciones internacionales creen que Estados Unidos debe asumir el crecimiento de China no solo como una amenaza directa al poderío estadounidense, sino también como una amenaza al status quo internacional en general. Mearsheimer (2001), por ejemplo, pronostica que el crecimiento de China chocará inevitablemente con el sistema internacional y que es un reto incuestionable a la hegemonía de Estados Unidos. Otros autores argumentan que la idea de integrar el crecimiento de China al sistema internacional liderado por Estados Unidos es una quimera, y que el único resultado que se va a obtener de esta política es el de ayudar a China a alcanzar sus metas, las cuales solo la benefician a ella y van en detrimento del actual orden mundial (Man, 2010). Siguiendo esta línea, un grupo de autores argumentan que China debe verse como una amenaza a Estados Unidos y al sistema internacional en general (Lee, 2010).

Dentro del cuerpo chino de académicos en relaciones internacionales el debate sobre el crecimiento de China tiene diferentes componentes. Por un lado está la cuestión de cómo consolidar el poder nacional comprehensivo, determinar cuáles son los principales componentes de este poder y la mejor manera de desarrollarlos. La pregunta de por qué el poder nacional comprehensivo debe lograrse se ha contestado en una especie de acuerdo unánime: China necesita promover y mantener una relación pacífica y armónica con los países asiáticos para garantizar no solo la consolidación de su proceso de desarrollo y los beneficios económicos que eso conlleva, sino también la promoción de un ambiente de seguridad que preserve y fortalezca su rol en el escenario internacional (Xiaoming, 2006).

La promoción de la idea de “desarrollo pacífico de China” en lugar del concepto de “crecimiento de China” ha sido una prioridad para los líderes y académicos. Yan Xuetong señala que:

    de la reputación global de China depende en gran medida la percepción internacional de su política interna. Los movimientos hacia una mayor justicia social, la democratización, la estabilidad, el crecimiento sostenible y mejora del medioambiente, por tanto, forman una especie de “poder blando interno” que se alimenta en la visión de liderazgo de una sociedad armoniosa, y también directamente en el prestigio y liderazgo internacional (Hunter, 2009).

Xuetong afirma que la palabra “desarrollo” refleja que China quiere llegar a ser próspera, mientras que “crecimiento” indica que China quiere reducir la brecha con los países desarrollados (Xuetong, 2006).

Dada la complejidad del dilema internacional que ha representado para China consolidar su desarrollo pacífico, BRICS toma una importancia particular. Es evidente que el debate que despierta el crecimiento de China es de alguna manera similar al debate que se presenta con los BRICS, pero esta discusión se presenta con los BRICS únicamente porque China está incluida en ellos. Si se les mira como grupo, individualmente ninguna de las otras economías ha despertado tanta incertidumbre en el sistema mundial. Como lo resalta Rothkopf, económica, financiera y políticamente China eclipsa las otras economías; de igual manera, es el mercado más atractivo y su posición internacional es la más importante. “Sin China los BRIC son solo los BRI, un queso blando y suave […] China es el músculo del grupo” (Rothkopf, 2009). Este tipo de visiones muestran cómo la comunidad internacional tiene altas expectativas respecto al rol de China en los BRICS, lo cual puede ser un arma de doble filo para el país.

Para China es conveniente, desde diferentes puntos de vista, que los BRICS funcionen como grupo de cooperación, hacer parte de ellos e incluso cooperar activamente con el desarrollo exitoso del proceso de institucionalización. Wang enuncia algunas razones por las cuales para China la coalición BRICS no solo es importante sino que además tiene profundas implicaciones incluso para la política interna del país. Primero, la cooperación con los BRICS puede ayudar a dispersar la energía de Estados Unidos de manera que disminuya la contención y la restricción de este país con China (Wang, 2011). Es decir, dado el dilema en el escenario internacional que ha representado para China su rol como la más grande, eficiente y prometedora economía emergente, es un punto a su favor, incluso en el escenario internacional, que al aliarse con los BRICS la atención hacia esta disminuya y se disperse hacia el grupo, de manera que la tensión y la crítica constante a este país podrían disminuir. Así es que para China apoyar la diplomacia BRICS resulta ser una herramienta de gran utilidad a fin de mantener un ambiente internacional armonioso. De hecho, Roberts (2010) afirma que mientras Beijing vea como una herramienta útil el conducir parte de su diplomacia en el formato BRICS, esta inusual pero exitosa coalición es probable que aguante.

El segundo punto que resalta Wang es que China puede jugar activamente a coadministrar los asuntos internacionales aprovechando lo que tienen los otros poderes. Como viene sucediendo desde finales de la Guerra Fría, los asuntos internacionales no siempre se pueden tratar como una nación sola, y la coadministración de estos asuntos con otros países es de gran ayuda, sobre todo para que China cumpla con su objetivo de convertirse en un gran polo de poder internacional (Wang, 2011). El formato BRICS es justo lo que China entiende como parte fundamental de la promoción de una mejor imagen internacional, es decir, es parte fundamental de la promoción del multilateralismo y la cooperación en condiciones gana-gana, lo cual es la bandera de su política exterior. Esto aplica también a sus relaciones con India y Rusia, las cuales guardan todavía una gran tensión en ciertos asuntos políticos y territoriales, pero se esperaría que dentro del formato BRICS esta tensión pueda desviarse y disminuirse. En general, para todos los BRICS, la coadministración de los asuntos internacionales, o la diplomacia en formato BRICS, es una de las más valiosas herramientas para mejorar su posición en el sistema internacional, así como para promover con más efectividad los temas de su agenda y sus prioridades, es decir, para promover lo que ellos llaman democratización del sistema internacional. El último punto que resalta Wang es el de los beneficios económicos que procura para estos países la cooperación estratégica en aras de consolidar su desarrollo.

Por su parte, Cui cree que fortalecer los vínculos de asociación con los BRICS para promover de manera conjunta un ambiente pacífico y la prosperidad común va a ayudar a China a construir su sueño de un mundo armonioso. De igual manera, el mecanismo BRICS va a servir para que China fortalezca sus lazos con los países en desarrollo, lo cual ha sido para este país una prioridad de política exterior. Incluso Cui ve en el formato BRICS un paso más en la consolidación de la cooperación entre países en desarrollo, que se va a expandir cada vez a más países. De otro lado, resalta los BRICS como el mejor escenario para que China muestre de forma tangible lo que concibe como diplomacia china (Cui, 2013). En otras palabras, un campo de cooperación multilateral integrado por economías emergentes que pueden ser complementarias, que no se rigen por los parámetros occidentales y cuyos planes de desarrollo se benefician del crecimiento de otras economías emergentes, es el escenario perfecto para comenzar a mostrar la posibilidad de un mundo más armonioso, de la forma como tradicionalmente China ha concebido la armonía: con la autodefinición de cada economía, la democratización del sistema internacional y el respeto por la soberanía.

EL Rol de China en los BRICS

Si bien estratégicamente suena interesante para China y los demás países seguir con la fórmula BRICS, el desarrollo institucional de esta coalición todavía está en proceso de definición y con esto los roles de los países dentro de ella. Wang habla de dos modelos posibles por seguir: el de la Unión Europea, en el sentido de las restricciones a los miembros y la integración en un cuerpo que tenga una sola vos. El otro modelo es el del Foro de Cooperación de Asia Pacífico (APEC), donde no hay restricción a los miembros, sino más bien un foro de diálogo constante entre las naciones, siendo el primer modelo más fuerte y prometedor en términos de influencia internacional, y el segundo foro de diálogo con alguna vos pero sin tanta fuerza (Wang, 2011). Lo que se observa es que los BRICS buscan un punto medio entre instituciones fuertes que ayuden a liderar y guiar procesos financieros y de cooperación de forma contundente, sin sacrificar con esto la autonomía de sus economías. Desarrollar una voz conjunta para ciertos asuntos, sin quedar comprometidos entre ellos a un nivel que pueda afectar su autonomía y economías.

Tanto las expectativas de la comunidad internacional como las cifras de crecimiento y poder político, económico y regional dirían que China es o debería ser el líder de este grupo. Sin embargo, hay varias razones por las que este liderazgo, si fuera así, no sería conveniente ni para China ni para los BRICS. Esto se explica en lo que algunos autores ven como la debilidad de los BRICS pero que parece ser más una particularidad, esto es, su heterogeneidad. Son naciones muy distintas en su historia, cultura, sus fundamentos económicos, sus valores, incluso en su posición geográfica. Podemos decir que no todos tienen las mismas amenazas y las relaciones entre ellos parten de contextos y dinámicas muy diferentes. Por el momento, algunas de las cosas que tienen en común pueden ser el particular camino y la fórmula económica propia, alejada de los principios del Consenso de Washington, con la cual han logrado un desarrollo económico particular. Esto fue en principio lo que llamó la atención de O’Neill. De igual manera, todas pertenecen a la periferia de los centros tradicionales de poder del sistema. Todas son economías en desarrollo. Pero más allá de esto hay un punto fundamental que es el filo de la navaja de este grupo: la importancia de su relación con Estados Unidos.

Una de las orientaciones que se ha hecho evidente en la cooperación entre estas naciones es que cada uno de los BRICS evita usar la colaboración entre ellos como un medio para retar a Estados Unidos o, de alguna manera, sabotear el orden occidental (Wang, 2011). A pesar de estar proponiendo de forma concertada una serie de reformas, por ejemplo, al sistema financiero internacional de manera que se puedan evitar crisis tan fuertes como la del 2008, y a pesar de estar siguiendo caminos particulares en el aspecto económico y político, los cuales son fuertemente criticados por Occidente, a ninguno de los BRICS le conviene ser visto como una amenaza al sistema occidental, ni de forma individual ni como grupo. Por esta razón no sería benéfico para los esfuerzos de la diplomacia China que comenzara a ser vista como el líder del grupo de naciones que quieren amenazar el orden mundial. Esta posición no sería favorable ni para los BRICS ni para ninguno de sus miembros.

Teniendo en cuenta los conflictos del pasado y del presente entre las naciones BRICS, el impulso que está detrás de la cooperación es la visión de la complementariedad que realmente podría darse entre estas economías. Brasil y Rusia como exportadores de commodities, el primero más especializado en agricultura y el segundo en recursos naturales. De otro lado, India especializada en servicios y China en manufacturas; China e India son grandes consumidores de commodities y material de construcción, mientras que Rusia está liderando la producción de petróleo y Brasil es rico en recursos naturales (Wang, 2011). Visto desde este punto, si uno de los BRICS intentara imponerse institucionalmente como líder del grupo comenzarían los problemas políticos y diplomáticos entre sus miembros, de manera que impulsar la cooperación sacando provecho de la complementariedad sería complicado. Por el contrario, el liderazgo debe ser compartido. Como Wang lo proyecta institucionalmente, Rusia podría dirigir el “Grupo de cooperación en el campo Energético BRICS”, India podría liderar el “Grupo de cooperación en TI BRICS”, Brasil podría liderar el “Grupo de cooperación en producción agrícola BRICS” y China podría liderar el “Grupo de reforma monetaria internacional” (Wang, 2011). Lo que Wang quiere resaltar es que en el liderazgo dentro de BRICS la coadministración es fundamental para que el grupo pueda desarrollar una relación de cooperación sostenible a largo plazo.

De manera que si pudiéramos hablar de un rol de China dentro del grupo, teniendo en cuenta la importancia de la C dentro de los BRICS y las razones estratégicas para estar en este, el mejor rol que puede llevar a cabo China es el de no liderar. Evidentemente, el apoyo y la iniciativa al fortalecimiento institucional de la coalición, así como el compromiso con los objetivos del grupo debe hacerlo tal cual como debe hacer cada uno de los miembros. Incluso financieramente vemos que China se porta como el hermano mayor que al tener más recursos aporta en mayor cantidad. Pero hasta ahí, pues visto objetivamente China no tendría tampoco la capacidad de asumir en todos los términos el liderazgo, dado que es algo que además no sería coherente con su diplomacia. El rol del hermano mayor también puede ser necesario para mantener a los BRICS alineados en ese filo que promueve transformaciones pero que no se muestra como una amenaza para el sistema occidental o para Estados Unidos. De esta manera podrá mantenerse el entusiasmo de China en el formato BRICS sin romper la tradición de no comprometerse más allá de lo necesario para no implicar el modelo de desarrollo ni la armonía internacional.

Conclusiones

Independientemente de que O’Neill crea hoy en día que el acrónimo no ha mostrado los resultados económicos esperados, la expectativa internacional, la iniciativa de Rusia en el 2006 y la crisis financiera mundial del 2008 jugaron un papel esencial en impulsar a los BRICS a llevar a la realidad una coalición de cooperación en diferentes aspectos. A pesar de su heterogeneidad como naciones y economías, hay puntos fundamentales frente a su concepción del orden mundial, así como frente a su concepción de desarrollo, que hacen que el formato BRICS represente grandes beneficios a sus miembros tanto en el campo diplomático como en los diferentes espectros de cooperación. La evolución institucional de los BRICS está tomando cada vez más fuerza, ya se han llevado a cabo cinco cumbres, se incluyó a Sudáfrica y se ha definido el establecimiento de importantes instituciones como el Banco de Desarrollo BRICS y el Fondo de Reservas de Contingencia, lo que demuestra que el grupo está decidido a llevar su coalición a un largo plazo.

Mucha de la importancia que se le atribuye a los BRICS se debe en gran parte a que China se encuentra dentro de ellos. China es la economía emergente más sorprendente de las últimas décadas y a la vez es la economía que más ha cuestionado al sistema internacional. Su crecimiento ha generado un debate y una expectativa en el escenario internacional que intenta establecer si China es una amenaza o se volverá un asociado responsable del orden mundial y de Estados Unidos. De alguna manera, el debate sobre China se ha transferido a los BRICS. También es evidente que China es el músculo de estos.

Lo anterior es conveniente para China dentro de su estrategia de promoción de la idea del “desarrollo pacífico”, así como para demostrar su visión de un mundo armonioso –el formato BRICS–, tanto en el aspecto diplomático como en los aspectos cooperativos políticos y económicos. Por un lado, porque dispersa la atención que hay sobre ella de manera que puede promover unas relaciones menos tensas con Estados Unidos y con el mundo occidental. De otro lado, es un mecanismo eficiente para consolidar el poderío nacional integral, el cual incluye ser reconocida como un líder regional y potencia mundial, pues parte de este reconocimiento vendrá de los países en desarrollo y mediante los BRICS puede ampliar los alcances de la cooperación dirigida a estos. Igualmente, el formato BRICS le sirve para coadministrar su diplomacia, sobre todo como plataforma para que sus temas de la agenda internacional tengan más eco, así como para que las posiciones frente asuntos importantes de la coyuntura internacional puedan tratarse como coalición y no como país independiente.

Aun así es necesario que China ejerza su rol de hermano mayor mas no un rol de líder dentro de los BRICS, pues dada la heterogeneidad del grupo, cualquier pretensión de liderazgo total es perjudicial para el desarrollo armónico de la cooperación entre los países. De igual manera, si se extiende la percepción de amenaza sobre los BRICS, como en varias ocasiones se ha extendido con el crecimiento de China, no sería conveniente para el país ser visto como el líder de una coalición contra Occidente, esto dañaría el juicioso trabajo que la diplomacia china ha hecho intentando promover una mejor imagen que lleve a una mejor aceptación de la particularidad de la nación en el orden mundial. Por el contrario, China y los demás países coinciden en que si bien quieren promover lo que denominan una democratización del sistema internacional, no es beneficioso para ninguno de ellos utilizar a los BRICS como un mecanismo que pueda ser visto como amenaza a Estados Unidos y al orden occidental.

Evidentemente, el acrónimo de O’Neill ha tomado fuerza, no por lo que él esperaba sino por el impulso y la orientación que los mismos BRICS han decidido darle a la coalición cooperativa que han creado. Contrario a la queja del economista, la quinta cumbre BRICS, y las instituciones financieras que se están creando nos dejan ver que todavía queda mucho por delante, y que este grupo seguirá dando más de qué hablar.


Pie de página

1 Para efectos de diferenciación utilizaré el acrónimo BRICS para referirme a los eventos antes de la adición de Sudáfrica en 2011, y BRICS para los eventos después de la adición.
2 La primera iniciativa de conformación de los BRIC se da en la Asamblea General de la ONU en el 2006, cuando los primeros ministros de estos países se reúnen por primera vez.
3 Ver, por ejemplo, Dorothy-Grace Guerrero, Michael A Glosny, Catherin Patillo, Wang Junsheng, Armando de Castro, David Rothkopf, Yue Cui, entre otros.
4 Ver, por ejemplo, Richard N. Haass (2008).
5 Si bien ya estamos hablando de los BRICS, la adhesión de Sudáfrica se entiende más como una estrategia que como un reconocimiento a su naturaleza económica, razón por la cual todavía no hace parte de estos análisis, y podríamos decir que el mundo no tiene las mismas expectativas sobre este país.
6 Este se estableció en la cumbre del G-20 en St. Petersburgo, 2013.

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Publicado: 2014-06-15 00:00:00



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Última actualización: Diciembre 2017